El blog de Morgan

Me llamo Oscar, aunque la mayor parte de mis amigos me llaman Morgan. Tengo 37 años y empecé a escribir Y Entre Tanto un mes y medio antes de que el Partido Popular ganase las elecciones de 2011, porque me apetecía hablar de lo fascinado que estaba al ver como Steve Jobs valía más después de muerto que cuando estaba vivo. Creía que mi opinión, por fuerza, tenía que interesar a mucha gente. Nunca me he tenido por gilipollas, aunque tampoco he conocido a nadie que se autodefiniese como tal, así que con esto tampoco les aclaro gran cosa. Sea como fuere, hoy, en 2017, la han leído seis personas. ¿El ego? Desbocado, ya se imaginan…

Esto empezó siendo un blog para desbarrar. Luego se convirtió en un sitio donde comentaba pelis, libros o música, siempre mezclados con algo de opinión sobre política y actualidad. Por ahí encontraréis un par de textos satíricos, unas cuantas pajas mentales y varios relatos. Hasta los primeros capítulos de una novela.

Es precisamente la escritura lo que me trae aquí de nuevo tras casi tres años para retomar este proyecto que tenía medio abandonado. También he vuelto porque es un buen sitio para poner en práctica algunas cosas que he estado aprendiendo sobre esto de internet. Así que le he pegado un repaso a la estética, porque se había quedado bastante anticuada, le he cogido prestada la foto de cabecera a M. Rivas porque me transmite tranquilidad y poco a poco iré haciendo más ajustes que espero os gusten, pero si no fuera así, acepto sugerencias.

Soy, por cierto, militante orgulloso del frikismo, que es otra de esas cosas que vais a encontraros por este sitio. Me flipa Juego de Tronos, donde espero que ganen los Caminantes Blancos. Con la humanidad me pasa algo parecido, creo que deberíamos extinguirnos porque nos pasamos la mitad del tiempo dando asco y la otra mitad, puta pena. Somos mezquinos, egoístas, rastreros y traidores. Nos han enseñado a creer que todo tiene una razón de ser, pero dios fue solo la excusa para que los curas pudieran tocar niños. El mundo es un puto caos y los que se esfuerzan por convertirlo en un infierno insufrible se lo están currando mucho.

Y puesto que suicidarse mancha mucho y asesinar gente está mal visto, para sobrellevar la angustia existencial nos queda la literatura, el cine o la música, sin perder nunca de vista la actualidad, deformada por esos medios convertidos en El Callejón del Gato del siglo XXI contra los que la única cura es un chute de ironía. Y de eso va este blog. Así que bienvenidos a mi pesadilla; hay muchas posibilidades de que se parezca bastante a la vuestra.