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Abel I “El Soberbio”.

In Actualidad, Política on 10 octubre, 2014 at 18:33

abelcaralleiro

Hoy “Entre Tanto” está de cumpleaños. Y van tres años ya. Intentaré disciplinarme más con las publicaciones de hoy en adelante. Suena a promesa de año nuevo, lo sé. Espero que no lo sea. Vamos a lo que vamos…

 

Abel Caballero me dio clases de Economía Política y Hacienda Pública en 1º de carrera. La asignatura, tan farragosa como su nombre hace intuir, podría resultar árida y aburrida para cualquiera con una deficiente formación matemática, como desafortunadamente era mi caso.  Atribuyo gran parte del mérito de que yo entendiese todo aquel batiburrillo de gráficas, fórmulas y demás historias al profesor Caballero. Era bueno. Tanto que conseguía que yo pasase por alto sus constantes referencias a sus logros como ministro -bastante discutible que pueda presumir de eso-, su actitud un tanto chulesca y esa condescendencia del que se cree superior a sus interlocutores. Serán cosas de ser Doctor por la Universidad de Cambridge, que siempre suena de escándalo y da mucho prestigio. Nosotros, pobres mortales que sólo aspirábamos a la Universidad de Vigo, éramos afortunados de que Él compartiese su sapiencia con nosotros. Una vez le preguntamos por su candidatura a presidente de la Xunta de Galicia -la peor derrota del PSOE en nuestra comunidad-. Ese día descubrí que no sólo era buen profesor sino que también tenía dotes para el fútbol: impresionante habilidad para echar balones fuera.

Terminó el cuatrimestre y, durante una buena temporada, no volví a saber nada de él. La siguiente vez que lo vi fue en la presentación de su primera novela, “La Elipse Templaria”. Siempre he tenido debilidad por las historias de sociedades secretas y la orden templaria tiene ese halo de misterio del que nacen grandes historias. Compré el libro y me acerqué a que me lo firmase, junto con un amigo que cometió el mismo error que yo. Abel I “El Soberbio” estuvo encantador con nosotros. Su libro, en cambio, lo uso para calzar un mueble que tengo cojo en casa. Dudo que esa puta mierda insufrible sirva para nada más. Misteriosamente, le han publicado otros tres.

Guardo pocos recuerdos de ese libro, que marcó un hito en mi vida: fue la primera vez que dejé una novela a medias. En tres meses conseguí avanzar poco más de 100 páginas; así de amena me resultó.  El caso es que llegados a un punto de la obra, él mismo aparecía como personaje. Fue la segunda vez que tuve contacto con su ego desmedido.

Me resulta irónico a la par que algo triste pensar que este buen hombre sabe tanto de teoría económica y tan poquito de su gestión. Abel I, ese al que se le llena la boca diciendo que “lo que propone Podemos es keynesianismo y eso es lo que llevo haciendo yo desde que soy alcalde”, interpreta el keynesianismo como renovar aceras y montar rotondas, impulsar planes de empleo de exigua dotación presupuestaria y aún más escaso target de la ciudadanía, por no mencionar la ridícula duración de los contratos que se firman en esos planes. Si Keynes levantase hoy la cabeza, se moría de nuevo, aunque esta vez de vergüenza. ¿Para qué invertir en crear empresas públicas si puedes poner unas piedras carísimas en el suelo?, parece pensar este Hijo Adoptivo de A Coruña, ciudad que le otorgó ese título como agradecimiento a sus gestiones para que saliera adelante el proyecto del aeropuerto de Alvedro, allá por 1990. Ese que hoy considera innecesario. Abel I “El Soberbio”, también llamado “El Amnésico”. A este ritmo, al final de la entrada, acumulará más títulos que Daenarys Targaryen.

En fin, el caso es que en fechas recientes un juez ha promulgado una sentencia que obliga al Concello de Vigo a derribar la llamada “Cruz del Castro”, una réplica de la cruz que preside el Valle de los Caídos, que fue levantada por la sección local de Falange e inagurada por el propio Franco allá por 1961, en honor a la División Azul. A sus pies han muerto fusilados vigueses, por el único delito de tener ideología y defender el gobierno legítimo de la República. Para cualquier demócrata, estos serían motivos más que suficientes para considerar que la cruz en cuestión sobra. Por si fuera poco, una ley del año 2007, la llamada “Ley de Memoria Histórica”, obliga al derribo. Ley, por cierto, promulgada por un gobierno socialista, es decir, del mismo signo -al menos, en teoría- que nuestro ínclito regidor municipal.

Pero Abel I es más que un alcalde y mucho más que un socialista: es una constante pulsión entre una necesidad de agradar a las mayorías bienpensantes y esa necesidad de reafirmar la propia virilidad, tan típica de personajillos oscuros y mediocres acomplejados por vayan ustedes a saber qué problemas de infancia que continúan campando a sus anchas por sus “Ids”, quizá demasiado enterrados para ser racionalizados o quizá demasiado aterradores para que se atreva a confrontarlos. El caso es que, de una manera u otra, a Abel I “El Soberbio”, también llamado “El Amnésico” no se le ha puesto en la punta de la virilidad acatar la sentencia judicial que le obligaba a tirar abajo la puñetera cruz. Los argumentos que ha esgrimido son, sin duda, de peso: “Es una cruz, no es un símbolo fascista. Esos fueron retirados. Ahora es una cruz. Es una cruz. Es una cruz. Es una cruz”. Y así hasta 16 veces. Argumentos de peso, sin duda. Luego nos recuerda que él ha puesto el nombre de “todos los represaliados por el franquismo a calles” y nos demuestra que tampoco es un gran conocedor de la historia de su amadísima ciudad: Según cifras oficiales, se estiman en 136 los represaliados. Según mis cálculos, las calles con nombres de asesinados por el fascismo son apenas 20. Abel I “El Soberbio”, también llamado “El Amnésico”, conocido en círculos como “El Iletrado”. Cuéntale esta estupidez a los descendientes de los autoinmolados del Bou Eva o a la familia y amigos de Humberto Baena.

¿Por qué, de ellos, sólo Carmen Miguel Agra tiene una calle en su honor -y menuda calle-?

¿Cómo tienes tan poca vergüenza, cínico?

Ojalá las nuevas escaleras mecánicas, esas que han costado lo mismo que has recortado en Bienestar Social y ahorran la friolera de 200 pasos, sean el principio del fin de tu reinado de despotismo populista. Eras un gran profesor, pero como político eres un ser deplorable, pequeño napoleoncillo pontareano y empiezas a oler a cadáver político, por mucho que tus compinches del PP se esmeren en bañarte en óleos e inciensos en forma de apoyo a presupuestos municipales.

Pronto serás historia, Abel I “El Soberbio”.

 

(La imagen la he tomado prestada de “FalodeRedondela”, que no sé muy bien qué es, pero podéis acceder desde aquí).

¡Fantasma!: ¿les quieres disparar?

In Actualidad, Política on 28 marzo, 2014 at 15:31

Los_Suaves-San_Francisco_Express-Frontal

Los Suaves – Antisocial

Vaya por delante que no soy de esa gente que considera que no hay policía bueno o que sobran en una estructura social. Entiendo que su función, a veces, es difícil de comprender y -supongo- también de realizar. Sé que entre ellos hay profesionales como la copa de un pino, con vocación de servir al pueblo y todas esas cosas.

Y aquí se acaba el “disclaimer”. Ahora, la crítica.

Supongo que tod@s o casi tod@s, a estas alturas, sabemos que el sábado hubo en Madrid una de las mayores concentraciones de personas que haya conocido la historia de este país. Pedían “pan, techo y trabajo”, cosas que nadie debería estar pidiendo en el siglo XXI, pero que ahí siguen, para recordarnos que algo estamos haciendo jodidamente mal. “Sesenta mil” personas, nada menos… ¡caray!: en las fotos parecían millones. Ya lo dicen los fotógrafos: la perspectiva es muy importante en ese arte, porque puede engañar y mucho. Las matemáticas también lo son,  dice el informe PISA que en ese aspecto cojeamos; sobretodo, algun@s periodistas.

Pero bueno, a lo que íbamos, que estaban las sesenta mil personas reunidas en la Plaza de Colón cantando a Labordeta -pelos de punta, mis felicitaciones- cuando alguien con poder de decisión consideró oportuno soltar una unidad -grupo, jauría o comando, ni sé cómo se llaman ni me interesa, francamente-  de antidisturbios. No importó que la manifestación fuera pacífica, ni tampoco que todavía se encontrase dentro del horario autorizado. O lo formulo de otra manera: algún encapuchado -filoetarra o infiltrado, tanto ten- lanzó un pedrusco a los sacrificados funcionarios y, como suele pasar, sea o no navidad, se armó el Belén.

No tuve ocasión de estar en Madrid el sábado, pero sí tuve amigos y compañeras que asistieron. Tod@s coinciden en dos puntos de su relato: nada justificaba una carga policial y a tod@s les llamó la atención que algunos amables encapuchados les indicasen por donde escapar sin encontrarse con las unidades policiales. ¡Estos terroristas se organizan mejor cada día que pasa!

Y claro, a continuación, empezaron los disturbios. ¿Qué mejor forma de abrir un telediario?

La gestión política de las Marchas de la Dignidad ha sido una puñetera vergüenza. Una más de tantas. El silencio mediático de los días previos, la muerte en diferido -como las liquidaciones salariales de algunos- de Adolfo Suárez, la orden a los antidisturbios de aguantar la posición cuando ya se había armado el zipostio… los ejemplos son incontables. Una vez más, ha quedado claro que lo que se teme aquí es la unidad del pueblo, que cuando un grupo de casi dos millones de personas se reune para pedir lo más básico que necesita un ser humano para vivir en esta sociedad actual, es necesario pintarlos como peligrosos prototerroristas porque, si el mensaje cala y la petición se extiende, nada podría parar ya a un pueblo cansado de sufrir una política torpe, corrupta y sucia. Así que… ¿qué mejor para vender leyes con un tufo severo a totalitarismo que un par de policías muertos? Al 99% por cien de los ciudadanos de este país les repugna la violencia, y desde que ETA dejó de matar, no recuerdo muchas noticias sobre agentes muertos en acto de servicio, así que leer una de esas en el diario del domingo 23 habría sido un verdadero shock. Y, como sabemos, cuando la gente está en shock, transige con cosas que no aceptaría en estado normal. Y así se cuelan las leyes de excepción en un ordenamiento jurídico democrático. El sábado la policía aprendió que ellos tampoco son importantes: son sólo otra pieza de una terrible partida de ajedrez en la que los peones no se capturan: unos pierden testículos por pelotazos de goma tirados de forma ilegal; otros son abandonados a su suerte con la esperanza de que mueran o sufran lesiones a manos de la turba, porque de ese modo estará la población receptiva a la vergonzosa Ley Mordaza. Porque es cierto que hay manifestantes que van armados con palos y piedras, pero también es cierto que hay policías de porrazo fácil a sitios poco recomendables. Yo mismo he visto con mis propios ojos a uno pegarle un porrazo en la cabeza a una estudiante a la que le sacaba dos idems de altura y cuyo único delito o “acto violento” era estar increpándolo. ¿Cuándo entenderéis, Robocops, que no tenéis poder alguno, que sois los títeres de una gente a la que uno de los vuestros o un manifestante muerto no les supondrá pesar alguno? ¿Cuándo entenderéis que vuestro sitio es al lado del pueblo, porque eso es lo que sois: pueblo y nada menos?

No va a ser pronto, me temo, a juzgar por las barbaridades leídas en “foropolicia”, un ágora en el que miembros de la policía intercambian opiniones, consejos, se resuelven dudas y demás. ¿Y si en lugar de pensar en liaros a tiros contra “los radicales de ultraizquierda”, pensaseis en ir a pedirle responsabilidades a quien abandonó a vuestros compañeros a su suerte? ¿Y si en lugar de esconderos tras un seudónimo en un foro para decir cosas que se columpian peligrosamente cerca de la ilegalidad os organizaseis para pedir la dimisión de vuestros mandos y políticos? ¿Y si os negaseis a acatar órdenes? Os caería un puro, fijo. También por matar a alguien en una manifa, pero por algún motivo que se me escapa, estáis más dispuestos a “mear vinagre” por eso que por desobedecer una orden discutible. ¿Sois tan tristes? ¿De verdad sois tan mediocres?

Ayer lo comentaba brevemente con un buen amigo que además es policía. Cuando los temas son controvertidos, las discusiones entre él y yo suelen ser encendidas -pero siempre cordiales, eso por descontado-. Pero ayer ni siquiera él defendía a unos compañeros que hablaban de disparar a manifestantes. El anonimato y la frustración fueron sus conclusiones. Y su lectura era muy similar a la expuesta en esta entrada: peones contra peones. Hasta que un día caiga la primera ficha del dominó y se inicie la reacción en cadena.

En un país en el que un miembro de las Fuerzas de Seguridad del Estado afirma que se liará a tiros contra los de “ultraizquierda”, o que ojalá se decretara un estado de sitio y la autoridad se convierta en militar, hay algo que no estamos haciendo bien cuando formamos a nuestros agentes del orden.

Jodidamente mal lo estamos haciendo.

Jodidamente mal.

 

(Enlace al hilo en “foropolicia” para que veáis que no me invento ni una coma).

(El título de la entrada es un verso del tema “ANTISOCIAL” del grupo francés Trust, versionado magistralmente por Los Suaves).

Obedecer por obedecer, así, sin pensar, sólo lo hacen ustedes.

In Actualidad, Política on 20 febrero, 2014 at 17:02

1392373573_129472_1392376207_noticia_normalCon esta maravillosa frase se despedía el médico interpretado por Alex Angulo del capitán Vidal en la fabulosa “El Laberinto del Fauno”. He querido volver a ella en el título de esta entrada porque, aunque no voy a hablar de fascistas -al menos, no en teoría- ni de maquis ni de faunos, me parece que podría ser perfectamente aplicable a lo que ha ocurrido en estas últimas semanas en la frontera de Ceuta.

Reconozco que estoy indignado por todo lo acontecido, desde la actuación de los guardias civiles que “se limitaron a cumplir órdenes” -y de ahí el título de la entrada- hasta la prepotencia de nuevo rico de mi siniestro compatriota Arsenio Fernández de Mesa, sin olvidarnos -¡válgame Dios!- de nuestro devotísimo Ministro del Interior Jorge Fernández Díaz, que no tiene reparo en comparar el derecho al aborto con ETA, pero cuando se trata de las vidas de trece personas inocentes prefiere guardar silencio. O mentir en el Congreso, ya que estamos, ese que requiere 1500 policías a su alrededor cuando los ciudadanos se manifiestan porque “en él reside la Soberanía Nacional”. ¿Qué hacemos, pues, con alguien que miente en tan alta y noble institución? Yo lo tiraría al agua en el Estrecho y le colocaría unas cuantas lanchas de personas disparándole pelotas de goma, para que no se le olvidase en ningún momento dónde está la frontera entre la ciudadanía y la gentuza.

Repasemos la historia: un grupo de inmigrantes intenta llegar a territorio español, huyendo de vaya usted a saber qué en sus países de origen. En un momento de su periplo, para rodear la valla que separa territorio español de territorio marroquí, se hacen al agua. En ese momento, efectivos de la guardia civil forman una línea en la costa y disparan pelotas de goma al agua, cerca de los malhadados inmigrantes. No tenemos muy claro el motivo, y al parecer quien tiene que rendir cuentas, tampoco: primero lo que intentaban era señalar las aguas territoriales españolas -utilísimo cuando uno está en el agua peleando por su vida saber que a pocos metros de distancia podrá ahogarse en aguas de esta nuestra patria-, después resulta que se trataba de una medida de disuasión y, finalmente, resulta que todavía no sabemos bien qué coño motivó que se disparasen pelotas de goma. Lo que sí tenemos muy claro es que, hasta hoy, llevamos trece negros muertos.

Pero no se queda ahí la cosa, qué va… resulta que a los que consiguieron tocar tierra, los guardias civiles los cogieron, los pusieron en fila y, saltándose completamente el procedimiento establecido en la Ley de Extranjería, los retornaron sumariamente, por mucho que esto esté prohibido entre otros documentos de menor rango, por la Convención de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Ni atención, ni trato humanitario, ni posibilidad de formular solicitud de asilo… nada. Toditos en fila y venga, pa´l otro lado de la valla, donde hay fuerzas de seguridad que, según Human Rights Watch, torturan a los inmigrantes. Y después de haberse fumado la legalidad como si fuese un porrito del mejor kifi, el repeinado Fernández de Mesa sale a la palestra a decir que “se querellará contra aquellos que digan que la actuación de la guardia civil fue desproporcionada”.

Venga a querellarse contra mí, so cabrón, que lo escribo aquí y lo hago público: usar material anti disturbios contra personas desarmadas, en una situación en la que hay vidas en juego, es desproporcionado, arbitrario, abusivo, inhumano y asqueroso. Los dos últimos adjetivos también son aplicables a usted y a buena parte del gobierno que le ha puesto donde está… aunque esa es otra historia.

Por si esto fuera poco, aparece entonces el beato Jorge y nos enseña que España no limita al sur con el norte de África, sino que nuestra frontera inferior no es otra que… la guardia civil. De ahí que los miembros de este -llamado- cuerpo de seguridad del Estado formasen una línea para disparar las pelotas de goma: que los inmigrantes supieran dónde estaba la frontera española. ¿Ustedes se imaginan sacarse una oposición para ser guardia civil y que te toque ejercer de frontera? Peligroso no creo que sea, ahora aburrido… aunque bueno, siempre se podrán dedicar a bailar La Yenka -“atrás, atrás, sobretodo si viene gente nadando”- o practicar el tiro al moreno. Y charlar con los guardias fronterizos de Marruecos, que parece ser que son la hostia de majos, pregúntenle a HRW.

Y aquí nadie dimite. Y aquí nadie es cesado.

Lo de siempre.

Pero aquí el que escribe, que siempre ha sido muy de preguntarse el porqué de las cosas, no deja de darle vueltas a qué se pasa por la cabeza de un agente de la guardia civil cuando está disparando pelotas de goma al agua “para disuadir a los inmigrantes” (o para “marcarles las aguas territoriales” o para cualquier otra excusa de las muchas que se han puesto). ¿No es consciente que lo que está en el agua, en una situación precaria y de riesgo para su vida, es un ser humano? ¿No le importa, acaso? ¿Tiene sus órdenes y la obligación de cumplirlas, sin posibilidad de hacer objeción de conciencia -también en la Convención de Derechos Humanos y, sin ir tan lejos, en nuestra Constitución-? ¿Le han calentado tanto la cabeza con su noble función de proteger a la patria que ni siquiera es ya capaz de darse cuenta que la patria es una construcción teórica y el que se está ahogando frente a él es muy real? ¿Justifica cualquier acción, por atroz que sea, el simple hecho de “ser una orden”?

La explicación más veraz, probablemente sea que “un poco de todo”.

Hace unos meses tuve la fortuna de seguir un curso online de Psicología Social impartido por el profesor Scott Plous de la Universidad de Wesleyan. En él, uno de los temas que se trataron fue el famoso experimento de la Universidad de Stanford llevado a cabo por el profesor Phillip Zimbardo en 1971 en el que recreó una cárcel y metió en ella a voluntarios a los que se asignaron roles de recluso o vigilante de manera aleatoria. El experimento tenía una duración prevista de dos semanas. A los seis días, Zimbardo tuvo que cancelarlo: los reclusos mostraban síntomas de estrés y depresión, mientras que los guardianes presentaban unas conductas cada vez mas violentas y denigrantes. De los resultados de ese experimento, Zimbardo enunció una teoría que se ha denominado “Efecto Lucifer”: cualquier persona, sometida a las influencias adecuadas, puede cometer los actos más atroces. Estas influencias varían muchísimo de un individuo a otro, entre otras muchas cuestiones porque los contextos en que el individuo se enfrenta a la influencia no son fijos e inmutables, sino que generalmente son dinámicos. De este modo, lo que llevaría a una persona a socorrer a otra que se está ahogando -impulso natural- se diluye en una serie de influencias externas (las órdenes, la idea de estar protegiendo a tu país, la presión grupal al ver que tus compañeros hacen lo mismo, el miedo a las consecuencias de un desacato, el honor…) que hacen que se despersonalice al individuo que está enfrente hasta que ya no se percibe como un ser humano: es otra cosa, un algo neutro o, en el peor de los casos, un enemigo. Alcanzado ese punto, las consecuencias son bien conocidas: 13 cadáveres y contando.

Sea como fuere, Efecto Lucifer o no, es imperativo que se esclarezca este asunto, que presten declaración los guardias civiles que estuvieran de guardia la noche de autos y que dicha declaración vaya seguida de una cascada de dimisiones en cadena, empezando en el vomitivo Arsenio y siguiendo, si Dios quiere, por el beato San Jorge.

Y quizá, de paso, alguien se acuerde que tenemos un continente al sur en el que la gente se juega la vida para escapar de él, de su miseria y su pobreza. Mientras tanto, grandes empresas hacen enormes negocios en él y una pandilla de chupatintas se hacen de oro, mientras todos los demás miramos hacia otro lado.

Hasta que un día vengan a por nosotros… y no quede nadie para ayudarnos.

 

(La imagen que acompaña a la entrada está cogida de la web de EL PAIS y, pinchando en ella, accederéis a una noticia que reconstruye los lamentables hechos de Ceuta).

 

Los tirantes de Goebbels.

In Actualidad, Política on 1 febrero, 2014 at 15:10

Mi primer recuerdo de Pedro J. Ramírez no es mérito suyo sino de su señora esposa. Había un evento social -no recuerdo si una boda real, un bautizo de algún parasitillo o se casaba la hija de algún expresidente metrosexual con don de lenguas- y allí apareció él, sonriente, con sus dos cojonazos, sus tirantes, y del brazo de una señora rara que llevaba un vestido con alfeizar y macetas.

O quizá fue antes, cuando corrió por la Piel de Toro aquel rumor sobre un supuesto vídeo de este señor travestido y enzarzado en prácticas sexuales atípicas -sobretodo en aquella España de los 90-, no sabría decirlo con exactitud.

Lo que quiero deciros es que este personaje me resultaba completamente indiferente hasta hace unos años. La etapa del primer gobierno del PSOE me pilló muy joven -nací en 1980- y no fue hasta los 15 ó 16 años que empecé a tener inquietudes políticas, así que me perdí la época en que Pedro Jota Calvorota -que le llamaban Gomaespuma en su magnífico programa matinal de M80- despotricaba contra Felipe González, le destapaba las vergüenzas al ex presidente y su partido -Filesa, fondos reservados…- y lo señalaba como la mano que firmaba las órdenes de esa vergonzosa organización terrorista que se dio en llamar GAL.

A medida que me fui haciendo mayor, también fui entendiendo qué era este hombre: un trepa, un parásito que se pegaba al poder hasta que ya no podía sangrarlo más y después, supongo que envolviéndose en la bandera de la incansable búsqueda de la verdad del periodista, hacer todo lo que estaba en su mano para ir poniendo y quitando presidentes. Dicen los que tienen más años que yo que era íntimo amigo del ínclito “JoseMari”, hasta que el vallisoletano vio el famoso vídeo de PedroJota y precisó asistencia médica por la impresión. Luego, ya recuperado del impacto inicial, llegó a la conclusión de que él no podía ser amigo de aquel degenerado.

Y el pobre PedroJota, como el Dr. Frankenstein, vio como la criatura que había ayudado a crear cobraba vida y se escapaba a su control. Y encima, lo repudiaba. Me gusta imaginar que aquella noche, al llegar a su casa, tras quitarse la americana, soltarse los tirantes, meterse entre las sábanas amarillo fosforito y taparse con el edredón fucsia con estampado de corazones azul eléctrico, lloró en silencio.

Para algunos, el ex director de EL MUNDO es el paradigma del periodista: independiente y aficionado a pisarle los callos al poder, independientemente del color que este tenga. También hay gente que considera que “Kárate a Muerte en Torremolinos” es una gran película; gente, hay pa´ tó.

Yo no tendría gran cosa que discutirles, si no fuera por cosas como las mochilas del 11-M, los vagones, la acusación a la policía de falsear pruebas para apuntar hacia el islamismo y no hacia ETA, sus editoriales, la connivencia con Federico J. Losantos para alimentar la teoría de la conspiración, las insinuaciones, el rumor, el esparcir mierda sin probarla… y un largo etcétera.

Como tendrán claro a estas alturas, no siento ninguna simpatía hacia este señor. Y, sin embargo, me entristece su dimisión. Porque creo que no es una dimisión, que es un cese. Porque creo que ni al gobierno ni a la monarquía les ha hecho la más mínima gracia que la línea editorial de EL MUNDO haya ido contra ellos en los últimos tiempos. A Marianico el  (re)Corto ya se sabía que PedroJota no le tenía demasiado cariño. Unos decían que por ser demasiado blando. Otros, porque no era lo bastante liberal. No tiene importancia. No se tenían simpatía.

Y qué decir de la Casa Real. Si te dedicas a airear los trapos sucios de un Rey senil, no te olvides nunca que, pese a todo, sigue siendo Rey. El que siembra vientos, recoge tempestades. Y, si te dedicas a esparcir mierda a tu alrededor, antes o después pisarás una. Creerse intocable no es lo mismo que serlo. Lo mismo que creerse periodista, que no está relacionado con tener un papel en la pared que dice que lo eres.

Y esto es lo que de verdad me asusta y me entristece: primero, que este señor no haya caído en desgracia por todos los méritos que ha hecho durante los años para que así fuera; segundo, que sea tan sencillo deshacerse de un periodista incómodo; tercero, que el cese del hombre de los tirantes de colores busca ser ejemplarizante: imaginaos vosotros, periodistuchos varios, lo que os podremos hacer a vosotros si podemos hacerle esto al gran PedroJota.

El mensaje es claro: NO toquéis mucho los cojones. Goebbels se suicidó. A PedroJota, lo mató Hitler.

En fin, Pedrito, que tienes lo que te mereces, aunque lo tienes por los motivos equivocados. Qué lejos quedan aquellos tiempos en los que veíamos la Semana Santa desde el balcón de Carabaña antes de irnos a hacer el viacrucis y tomarnos después una relaxing cup of algo in cualquier plazaAl final, igual que a Víctor Frankenstein en la película, el monstruo mató a su creador. La pena es que hay más. Lo triste es que nada cambia, aunque todo parezca hacerlo.

Echaremos de menos sus coloridos tirantes. Dudo que nada más. Y tampoco durante mucho tiempo… esta es noticia de antesdeayer; hoy ya es vieja.

Bienvenidos al nuevo periodismo. ¿O alguien se imagina a un periodista español imitando a Will McAvoy en el vídeo que acompaña la entrada?

50.000 firmas para @ahorapodemos

In Actualidad, Política on 18 enero, 2014 at 15:27

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Hoy quiero compartir con vosotros una nueva iniciativa de empoderamiento popular: PODEMOS. Este movimiento nace auspiciado por gente como Pablo Iglesias, Juan Carlos Monedero, Íñigo Errejón o Miguel Urbán entre otros intelectuales y activistas de distintos movimientos sociales. Si recaban el apoyo mínimo que han establecido, concurrirán a las elecciones europeas de Mayo.

No os voy a calentar los cuernos vendiéndoos la idea: simplemente os dejo el vídeo de la presentación y, si lo que proponen os convence, firmad en su página web para que se conviertan en opción política.

https://www.youtube.com/watch?v=vNOsg6KF3Ts

Se han marcado como apoyo mínimo 50.000 firmas. Si no las consiguen, se harán a un lado.

Yo ya les he dado mi apoyo. Si creéis que merecen también el vuestro, firmad y difundid la idea. Podéis hacerlo en las webs:

www.podemos.info

ahorapodemos.org

Es la hora de que el miedo cambie de bando. Es nuestra hora.

 

¡Ciao, 2013!

In Actualidad, Política on 31 diciembre, 2013 at 17:37

imagesSuelo despedir el año en el blog con una entrada a medio camino entre lo filosófico y lo político. Lo hago por aquello de que veáis que soy un tipo culto y comprometido, con una vida interior de la hostia y que, además, se cree genial en sus razonamientos e increíblemente creativo en sus exposiciones. De ego, como estaréis pensando, tampoco voy mal.

Pero dicen que lo poco gusta y lo mucho cansa, y de cansinos, siendo las fechas que son, estaréis hasta las narices, así que para despedir 2013 voy a optar por una selección de lo que, en mi opinión, han sido los momentos más destacables del año. No están en ningún orden concreto, están como me han venido a la cabeza. Empezamos:

10.- La peineta de Luis Bárcenas.

1361138434_0  Que el Partido Popular es una agrupación política aficionada a la tradición no debe sorprender a nadie. Son seguidores de la tradición española de defraudar a Hacienda, a sus damas les gustan las peinetas y las mantillas para los actos en que hay que representar a España y ya el inagotable Jose Mari nos había dejado ver a todos a dónde cree que se debería ir el pueblo español con el mismo gesto hace un par de años. Pero ninguno de ellos ha estado a la altura de la célebre señal que nos lanzaba el tesorero del PP en el aeropuerto, a su llegada de un viaje de esquí que se montó cuando ya la justicia lo tenía fichado. Porque mientras él esquiaba, los españolitos medios las pasaban entre difíciles y putísimas, pero eso, a nuestro querido contable (que por momentos tiene pinta de bandolero del siglo XIX, una especie de Curro Jiménez pero en pijo) no le preocupaba demasiado. Porque la justicia es implacable con los que no tienen guita, que cantaba el poeta y Bárcenas y sus padrinos la tienen. Así que váyanse ustedes todos a tomar por culo. Ya lo habían dicho los Extremoduro hace muchos años, pero con más gracia y talento. Y creo que se dirigían a otra gente…

09.- El “Transformer” Gallardón. (Enlace al clip de audio aquí)

Gallard_n_pre_ado_caricatura_kikelinLos que sean seguidores de Javier Gallego y su divertidísimo “Carne Cruda 2.0” quizá ya conozcan la cuña. A los que no… no os la perdáis. “Plegado es un moderno juguete que parece de centro, y desplegado se convierte en un agresivo fascista”. Nada más que añadir. Brillante y divertido. El audio, digo. El Ministro de Justicia es un ser gris, abyecto y despreciable. Me contaba un amigo madrileño que una vez le preguntaron al padre del ministro -que era un alto cargo del Régimen- si era de derechas, a lo que este respondió: “Si quiere conocer a alguien de derechas, le presento a mi hijo”. Ahí es nada. (Por cierto… qué descojone me ha entrado cuando estaba insertando la imagen y he marcado “alineación a la izquierda”. Tremendas carcajadas… si es que el que no se ríe es porque no quiere.)

08.- Amor, de Michael Haneke

amour-love-critica-cannesOdio a Michael Haneke. Con toda mi alma. Su cine pagado de sí mismo me causa una sensación a medio camino entre el aburrimiento y el cabreo. Es como Lars Von Trier, pero más cargante -si es que tal cosa es posible-. Nunca me había acercado a una obra suya sin salir mosqueado y con sueño… y entonces llegó “Amor”. La historia de dos personas que se enfrentan al final de sus vidas a través de la enfermedad terrible de una de ellas y el mimo y el cariño que su pareja de toda la vida pone en su cuidado me tocaron como hacía años que no lo lograba ninguna película. Y me dejaron con un mal cuerpo que me duró varios días. Y una mención especial para sus dos protagonistas, que nos demuestran que a gente como Ryan Gosling, por muy buenos actores que sean, les queda aún mucho caldo por comer. Imprescindible.

07.- El Papa progre.

Papapaco     Cuando la fumata se convertía en blanca y se anunciaba que un tal Jorge Mario Bergoglio se iba a convertir en nuevo Papa, me quedé bastante indiferente, como corresponde a cualquier buen ateo. Luego leí que había sido muy cercano al régimen de Videla y pasé a despreciarlo, automáticamente. Y entonces fue cuando empezó a hacer y decir cosas que me resultaron llamativas. Y empecé a interesarme más por él. Si todo es una campaña de modernización de imagen de la más arcaica institución del mundo, he de reconocer que conmigo está funcionando, aunque sólo parcialmente: me cae bien el nuevo Papa, pero creo que su progresismo es más estético que real. Hay que hacer algo más que cambiar el papamóvil por un “cuatro latas” para ser verdaderamente progresista, pero se empieza por algún sitio. Decía el Doctor Kynes en la clásica “DUNE” sobre el Duque Leto Atreides: “Mal que me pese, he de admitir que me gusta este Duque”. Pues me pasa lo mismo con este Papa. A ver si no sale rana.

06.- EUROVEGAS no se monta. (click en la imagen para ver una selección de humor al respecto de un blog amigo)

eurovegas_sheldon    Ya he opinado sobre esto hace un par de semanas, pero como opositor manifiesto a las legislaciones a la carta y a darle estatus de gran empresario a quien no es más que un mafioso reconocido y pedófilo condenado, esta noticia tenía que estar aquí. No siempre hay tesoros detrás de un destello, dice Loquillo. ¿Qué os voy a contar cuando el destello es tan turbio como este? Lo indignante, pese a todo, es que nos hayamos sentado a negociar siquiera con este personaje, pero bueno… seré yo el raro, que no me resigno a que mi país de chorizos y corruptos sea también de putas y ludópatas.

05.- El anteproyecto de “Ley Mordaza”.

cartel ley mordaza AB    Si es que no falla, nunca lo ha hecho. Y luego habrá quien se cuestione el materialismo histórico de Marx, que hay gente para todo. En fin, que a lo que íbamos… a lo largo de la historia, los gobiernos cuya legitimidad está en entredicho y están sufriendo un desgaste severo a base de huelgas, manifestaciones y demás protestas públicas han echado mano de la legislación para tratar de legitimarse en el cargo a base de hostias a los manifestantes y leyes a medida. Es lo que tiene ser Presidente o Ministro y no tener la Altura de Estado necesaria para ello. Es lo que tiene pasarse por el forro aquellas cosas que dijiste en tu programa electoral que harías. Es lo que tiene tomar al pueblo por imbécil. Al gobierno le gustas cuando callas, porque estás como ausente. O porque eres mayoría silenciosa. O porque, en el fondo, al gobierno le importas una mierda. No han pensado -o sí, y entonces es más terrible aún- que lo único que hace falta para que explote el polvorín es que la gente pierda lo poco que le queda. ¿Qué ocurrirá el día que un grupo importante de ciudadanos tengan su vida reducida a cenizas por sanciones de hasta 30.000 € por manifestarse o decirle a ese antidisturbios de porra fácil lo que todos sabemos, que es un miserable sin alma, indigno de la placa que lleva? ¿Cuánto tiempo pasará entonces hasta que las calles ardan de verdad?

04.- El mensaje de navidad de @Pablo_Iglesias_ .

0ud-9aa3CeTlb4xOGMcwUTl72eJkfbmt4t8yenImKBVvK0kTmF0xjctABnaLJIm9Me gusta Pablo Iglesias por la claridad con la que habla. Me gusta también porque sus programas La Tuerka y Fort Apache son tertulias políticas de nivel alto y pluralidad de contertulios. Me gusta porque, a veces, comete errores o muerde más de lo que puede masticar cómodamente, pero no por ello deja de seguir disparando a todo lo que considera merecedor de una flecha. Me gusta también porque gracias a él he entrado en contacto con la obra de Juan Carlos Monedero ( @MonederoJC ), uno de esos profesores que te invitan a pensar sobre cosas áridas sin renunciar a la belleza y la sensibilidad. Y me gusta también su sentido del humor, macarra y algo chulesco -¿cómo ser de otra forma cuando uno dispara contra Gente de Mala Calidad?-. El mensaje de navidad que dejó Iglesias hace unos días en Cuatro fue un buen ejemplo de ello: bandera pirata, fotos de Urdangarín y la peineta de Bárcenas… Impagable. Aquí os lo dejo.

03.- La muerte de Nelson Mandela.

obama-funeral-mandela     No, no es que me alegre de que se haya muerto Mandela, al contrario. Es una pena que muera alguien que ha personificado de esa manera la lucha contra la injusticia y por los Derechos Humanos. Es triste perder a un símbolo, a un ejemplo de coherencia y de dignidad. Seguramente todo lo que yo podría decir sobre Mandela ya ha sido dicho mil veces por voces más autorizadas que la mía. Lo llamativo fue su funeral y la cantidad de “anécdotas” -a falta de una palabra mejor- que nos ha dejado: El Nobel de la Paz Barak Obama haciéndose una foto con los colegas mientras su mujer pone cara de “si lo sé no te saco de casa”, el traductor a lengua de signos que había sido condenado por homicidio y que vio ángeles a su alrededor mientras “traducía”… o Mariano Rajoy diciendo que “este fue el estadio en que España ganó el mundial y desde hoy tendrá un significado mucho más bonito”. Que la pena no sea impedimento, traba, barrera, óbice o valladar para señalar a los indignos. Y hasta siempre, Madiba.

02.- La escena de las capuchas en “Django Desencadenado”.

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No quiero decir nada sobre ella para quien no la haya visto. Uno de esos momentos Tarantino que se echaban de menos en sus trabajos más recientes. Una pequeña genialidad. Aquí la tenéis.

 

01.- Relaxing cup of café con leche in ridículo bochornoso.

intervencion-ana-botella-1     ¿Qué se puede decir sobre este tema que no se haya dicho ya mil veces? Por si habéis vivido debajo de una piedra en una isla desierta estos últimos meses, aquí tenéis el famoso vídeo: un ejemplo de que, en este país, otra cosa no tendremos, pero sentido del humor nos sobra. La alcaldesa de Madrid, la ex Primera Dama dando un ejemplo de que España no se puede concebir alejada de un camarero y una mesa de bar, de una romantic dinner in Madrid de los Austrias o de un despilfarro de dinero público en una campaña megalomaníaca para un evento innecesario cuya utilidad es, en el mejor de los casos, discutible. La pena es que nadie ha dimitido, la pena es que nada ha cambiado. La pena es que no podemos esperar que nuestros políticos piensen en su pueblo cuando lo único que tienen en la cabeza es el hueco en el libro de historia. Se lo están ganando a pulso, sin duda… lo que no tengo tan claro es en qué página aparecerán: en la del debe… o en la del haber.

En fin, familiares y amigos, 2013 nos deja, y 2014 viene con sus ilusiones y sus promesas. Deseo que seáis más felices y más sabios, que cumpláis tantos sueños como podáis y que nadie os venda amor sin espinas, que no os duerman con cuentos de hadas… y que no os cierren el bar de la esquina. En esto último coincidimos Sabina, yo y el Gobierno.

FELIZ 2014!!!!

Adelson se va a su puñetera casa.

In Actualidad, Política on 13 diciembre, 2013 at 17:11

Adelson

O no. Es sabido que es requisito imprescindible para irse haber venido, cosa que el mafioso de “Las Vegas Sands” no ha hecho nunca.

En fin, tampoco voy a hacer leña del árbol caído ni a recrearme en el patético espectáculo que ha supuesto la gestión política en este asunto o el de las olimpiadas. Lo bueno de este último es que, al menos, nos ha dado tema para descojonarnos durante mucho tiempo a costa de la señora alcaldesa de Madrid, una mujer que pasó de “primera dama” a alcaldesa sin necesidad de pasar por unas elecciones. Ya saben, la democracia tiene estas cosas.

Me voy a limitar a congratularme de que, en el fondo, el “Gran Magnate”, el paradigma del neoliberalismo económico, no era diferente a nuestro Díaz Ferrán: proyectos gigantísticos y de viabilidad económica discutible. Me voy a quedar también con la satisfacción de ver que, en el fondo, ese liberalismo económico no es más que una grandísima broma: el problema, en última instancia, ha sido que el Gobierno “se ha negado” (habrá que verlo en los próximos días) a garantizar las inversiones de “EL GORRINO” (perdóname, Marlon Brando, por el mal chiste) para levantar la capital europea de la prostitución y la ludopatía.

Es curioso cómo a esos que reniegan del Estado les encanta este cuando pueden chuparle hasta el tuétano. Eso sí, ya saben, el Estado es malo cuando se trata de dar pensiones para que la ciudadanía de las clases más bajas no caiga directamente en la indigencia. Eso no les gusta, ya ven, pero no es porque su mentalidad de grandes empresarios -“emprendedores”, que es la palabra de moda- crea que la suerte final de una empresa dependa sólo de la gestión de la misma. Qué va. No les gusta por otro motivo mucho menos noble y, de largo, mucho menos loable: porque si el Estado se gasta sus recursos -que son los de todos- en sus ciudadanos, a ellos les queda menos leche que mamar.

Así que, ¡ciao, Mr. Shelly! Váyase usted a follarse niñas y a chupar de la teta del Estado que quiera permitírselo. Confío en que, igual que Al Capone, el día menos pensado lo veré entre rejas. No se merece estar en otro sitio.

Y déjenos tranquilos aquí en España, un país que necesita muchas cosas, ninguna de las cuales son más ladrones ni más mafiosos.

Nos sobra con nuestra casta política.

 

Tres apuntes rápidos.

In Actualidad, Política on 6 diciembre, 2013 at 16:44

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Recién levantado de la cama, con una resaca de tres pares de cojones, enciendo la radio y me entero que se ha muerto Nelson Mandela. Y, de inmediato, me entristezco. Porque se ha ido una mente lúcida, un alma brillante, un corazón guerrero… un padre para su pueblo. Y los demás, a los que nos preocupan las cosas que preocupaban a Madiba -y no tanto la prima de riesgo-, nos quedamos un poco más solos y un mucho más tristes. Y parece que el día se ha vuelto algo más frío…

… pero nos queda la esperanza, la admiración, el respeto, la dignidad, la lucha por lo que es justo, aún a costa de un precio demasiado alto. Nos queda la prueba de que las torres construidas sobre la desigualdad y el abuso caen antes o después. O son derribadas.

Hasta siempre y gracias, Nelson Mandela. Descansa en paz.

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En otro orden de cosas, hoy cumple 35 años la Constitución, la más señora de todas las putas. Le deseo un cumpleaños muy feliz. Lo pasará con los suyos, los de siempre. Nosotros, los de nunca, la seguiremos mirando de soslayo, con desconfianza, como la venimos mirando desde hace algún tiempo. Porque no acabamos de creérnosla. Para su próximo cumpleaños les sugiero a los señores del Congreso que le hagan este regalo: vayan a buscar a la Democracia y tráiganla de vuelta a casa. Llamen al CNI, a la CIA, al KGB, a la TDK o al MDA. Llamen a quién quieran, pero tráiganla. Bueno, no… no llamen a cualquiera.  A los Mossos no, que igual nos traen, como en el chiste, un elefante molido a palos. Al Rey le haría gracia, fijo. Lo del elefante forrado a leches, no el chiste, que no sé si lo pillaría. En fin, eso, que se vayan a buscar al “poder del pueblo“, que no sabemos en qué punto lo hemos perdido y lo echamos muchísimo de menos.

Sería un regalo acojonante.

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Hace bastantes años leí en una tira cómica de Cels Piñol una frase que me hizo muchísima gracia: “me estáis jodiendo una resaca cojonuda”. La he usado en muchas ocasiones, pero hoy le encuentro un sentido especial. No es por la resaca, que las he tenido peores, sino por la tremenda gilipollez que he escuchado decir a un políticucho: “Las concertinas son medidas de disuasión pasivas, no sé de qué se escandalizan. Medidas activas serían electrificar la valla, poner minas antipersona o vigilarla con perros de ataque entrenados”.  No me quedé con el nombre del autor,  cuando lo encuentre actualizaré la entrada. Me estoy planteando montar una nueva sección en el blog: “El gilipollas de la semana”. Fijo que antes de que acabe la legislatura le habré dado el galardón -que no el Gallardón- a todo el gobierno y una parte importante de la oposición.

Ah, por cierto:

Esto es una concertina: (si queréis más info, pinchad en la imagen)

Concertina

Y esto son cuchillas:

Concertina_wire_on_the_FAA_airplane_station

A ver si nos dejamos de gilipolleces y llamamos a las cosas por su nombre, que otra virtud igual no tiene el idioma español, pero riqueza le sobra.

No como a los españoles. Ironías de la vida.

ACTUALIZACIÓN DE ENTRADA: El politicucho que dijo la gilipollez sobre la valla no es otro que el cráneo privilegiado del Ministro del Interior, el señor -por llamarle algo- Jorge Fernández Díaz.

Dos años ya…

In Actualidad, Críticas, Destripando libros y pelis, Entretenimiento, Literatura, Música, Novela, Política, Relato on 8 octubre, 2013 at 15:18

candelabrosY, parafraseando a Los Suaves, parece que fue ayer.

Hoy “Entre Tanto” está de cumpleaños y, como el año pasado, esta es una entrada de agradecimiento.

En primer lugar, a todos los que os pasáis por aquí de vez en cuando a ver qué me cuento. Gracias, porque sois vosotros los que hacéis que este sitio tenga un sentido más allá de la satisfacción que da al ego de los que aspiramos a escritores el hecho de ver nuestros desbarres mentales publicados, aunque los editores seamos nosotros mismos. Todavía hoy sonrío cuando recibo una notificación diciéndome que a alguien le ha gustado una entrada o ha decidido convertirse en seguidor.

En segundo lugar, a la familia y amigos que, aunque me conocéis bastante bien, seguís teniendo interés en mis historias, cuentos y opiniones.

En tercero, a los que leéis la novela que voy publicando con “periodicidad atípica”, (que he descubierto que es la forma elegante de decir “cuando me coincide”) y me dejáis vuestros comentarios, opiniones e ideas de mejora. Este año he publicado tan solo dos capítulos, y de uno de ellos casi firmo que lo volveré a escribir cuando haya completado la obra. Mi propósito para este año es corregir esto.  Muchos me lo habéis comentado y tenéis razón: es difícil seguir una historia cuando se lee un capítulo cada siete meses. Haré todo lo posible por disciplinarme, prometido.

Es posible que haga algunos cambios en el blog durante los próximos meses. En breve, la bitácora tendrá su propio dominio. No es un cambio importante, ya que el coste del dominio asciende a poco más de 20 € al año, pero representa un compromiso personal: el de seguir aquí mucho tiempo. Siempre he sido un tipo que se mueve por impulsos, y no estaba seguro de que esta idea del blog fuese a durar mucho. 731 días me parecen suficientes para aceptar -de buen grado, además- que me había equivocado.

También es posible que, en breve, se incorpore algún colaborador, con nuevos temas y nuevos enfoques. Todavía no hay nada en firme, simplemente una idea surgida de una noche de copas, de esas que empiezan “de tranquis” y acaban cuando Drácula vuelve a su ataúd, pero me gustaría incorporar una o dos voces más, porque creo que son gente interesante y con cosas interesantes que contar.

Otra idea a la que le doy vueltas es a un cambio estético. Cuando creé “Y entre tanto” hace dos otoños me gustó la sencillez y el minimalismo de esta plantilla, su aspecto de periódico. Hoy, aunque me sigue gustando mucho, la encuentro algo anticuada y he visto por ahí algunos diseños elegantes y modernos que me han llamado la atención.

En fin, todo cambia, como decía Numhauser por boca de la Sosa y nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos, según aquél maestro chileno.

Lo único que os puedo prometer que se mantendrá siempre igual es una cosa: que todo lo que veáis aquí publicado, mejor o peor, con más calidad o menos, inspirado o no, será honesto. Es el mínimo compromiso que uno debe asumir y yo lo hago de buen grado.

Así que permitidme que levante una metafórica copa en esta celebración y brinde por todos vosotros, como forma de daros las gracias.

¡Salud y República!

Necios. Desvergonzados. Siniestros.

In Política on 28 agosto, 2013 at 19:35

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Yo me había jurado no escribir sobre política durante los meses de verano… y entonces el 18 de Julio me entero que el presidente del TC militaba en el PP cuando fue nombrado…

De verdad, no quería hablar de política… pero hoy leo que al señor Rafael Hernando le ha dado por decir que la República llevó a un millón de muertos, mientras compara las gracietas de sus cachorros de NNGG al tontear con la bandera franquista -que sí, que los representan… que sí- con la exhibición de la bandera tricolor de la República.

Se ve que a los de la gaviota no les gusta el violeta, como ya pareció quedar claro cuando se expulsó a un ciudadano de un partido por sacar dicha bandera. En realidad es que no les gusta nada que no venga de ellos mismos, no les gusta la diferencia… la asocian con disidencia.

Se ve también que no les importa mucho que la bandera republicana haya sido avalada por el Tribunal Superior de Justicia de Madrid en su sentencia de 15 de Diciembre de 2003 (que se puede ver aquí). Qué va… en ese TSJ no está Pérez de los Cobos.

En fin… que mientras aquí los jóvenes del PP prefieren saludar al sol con el brazo extendido y sus banderas con aguiluchos siniestros (¿qué queréis que os diga… directa o indirectamente, el águila y la gaviota son parientes), vamos a hacer lo de siempre: a mirar al exterior para buscar algo de consuelo: el 25 de Agosto exiliados españoles participaron en la liberación de París, y allí, en el país vecino, se homenajea a la tricolor y a aquellos que dieron su vida y su sufrimiento por una causa que entendieron más importantes que ellos mismos.

Qué cosas. ¡Ay, estos rojos…!