Referéndum en Venezuela vs. Referéndum en Cataluña.

La oposición venezolana celebró el pasado domingo un referéndum en el que sometía a consideración tres cuestiones:

  • El apoyo a (o conocimiento de)  la convocatoria de Asamblea Constituyente propuesta por Nicolás Maduro para el 30 de este mes.
  • La demanda a las Fuerzas Armadas de que defiendan la constitución de 1999
  • La convocatoria de elecciones y creación de un Gobierno de Unidad Nacional

Más allá de las filias y las fobias de cada uno, hay dos preguntas en esta consulta que resultan como mínimo inquietantes: la “petición” a los militares de que tomen cartas en el asunto y la creación de ese Gobierno de Unidad.

Soy de esos individuos que nunca han visto con buenos ojos la cercanía de los militares con las instituciones de los países democráticos. De hecho, durante muchos años fue mi mayor objeción a la figura de Hugo Chávez, su procedencia militar, llegando incluso a pesarme más que sus incuestionables medidas en favor de los más desfavorecidos, hasta que una noche un profesor que había estado recorriendo América Latina me explicó, entre cervezas, que el problema era mío porque observaba latinoamérica con los ojos de un europeo, obviando que ambas regiones han atravesado procesos sociales y económicos distintos y que, por fuerza, ello ha generado también realidades sociopolíticas que no deben juzgarse desde la óptica de esta parte del mundo.

Aunque me convencieron su razonamiento y argumentos, no puedo evitar que las imprecaciones a que los militares “defiendan la Constitución” me provoquen escalofríos, especialmente cuando provienen de grupos que han apostado por mantener en las calles una suerte de Estrategia de la Tensión que, aún por encima, recuerda sospechosamente a lo ocurrido en el Chile de Allende.

Tampoco puedo evitar que me ponga un poco nervioso que alguien proponga Gobiernos de Unidad Nacional, porque me viene a la cabeza inmediatamente un friki pegando tiros al techo del Congreso de los Diputados, y es una imagen que oigan… pues como que no.

Pero me voy por las ramas, esto no iba de la grima que da el contenido de la consulta, sino de la consulta en sí.

Me gustaría que alguien me explicase por qué en España se celebra como un triunfo democrático que en Venezuela se organice un referéndum ilegal mientras se prohibe en Cataluña, por qué los de la oposición venezolana son “verdaderos demócratas” pidiendo libertad y los catalanes y catalanas que desean expresarse libre y pacíficamente sobre cuál ha de ser su relación con el estado español son un grupo de indeseables que solo busca romper la unidad de la gloriosa piel de toro (me da grima escribir esta frase un 18 de julio, aun en tono irónico).

De paso, agradecería que me aclarasen cómo es que se le da carta de legalidad a la consulta en Venezuela, organizada sin la más mínima garantía democrática, ni de control del censo, ni nada en absoluto y se repudia el mucho más garantista referéndum catalán.

También me gustaría que me ayudasen a entender cómo funcionan las redacciones de los periódicos nacionales, porque el tratamiento dado a estos asuntos sugiere una preocupante esquizofrenia. Y para muestra, un botón:

elpais.750

Qué forma tan extraña de “reducir el nivel de incertidumbre” tiene este antiguo periódico devenido en panfleto, ¿no?

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