Leopoldo López, “El Torturado”.

A Leopoldo López, el opositor golpista venezolano encarcelado por llamar al alzamiento contra el gobierno de Venezuela, le han conmutado la pena de cárcel por otra de arresto domiciliario.

Hace apenas dos semanas, los informativos españoles abrían con una pieza sobre la situación en Venezuela en la que unos gritos de “ME ESTÁN TORTURANDO” parecían provenir de la celda del que fuera candidato a la alcaldía de Caracas.

Sin embargo, en las primeras imágenes de López tras su salida de la cárcel, no parece mostrar  secuela alguna del calvario que habría pasado entre rejas.

Sin ánimo de establecer comparaciones más allá de lo físico, he hecho dos montajes para que puedan comparar: en uno de ellos, verán a López antes de entrar en la cárcel, durante su internamiento y al salir de él. En el siguiente, la misma secuencia temporal, pero aplicada a Ortega Lara, víctima del secuestro más largo de ETA.

Mientras que a López se lo ve en buen estado en las tres fotografías, incluso feliz tras su cambio a régimen domiciliario, en el caso de Lara, que siempre ha dicho que estuvo bien atendido mientras duró el secuestro, el desmejoramiento físico y psíquico es más que notable: no solo está más delgado, tiene la mirada perdida y parece frágil y vulnerable.

Podrían objetar ustedes: no se puede comparar a un secuestrado con un detenido.

Y es cierto. Sin embargo, si el gobierno de Venezuela es tan malvado y vulnerador de Derechos Humanos, ¿qué diferencia el encarcelamiento del secuestro? Lara afirma que nunca fue torturado, salvo por el secuestro en sí y las inhumanas condiciones de su famoso zulo. A López, teóricamente, lo estaban torturando “salvajemente” hace apenas quince días y ahora luce contento, sonriente, sin haber perdido ni un gramo de masa muscular ni haberse demacrado.

A ver si va a resultar que nunca hubo tal tortura.

 

Leopoldo López Antes Durante Después Cárcel

Ortega Lara Antes Durante Después Secuestro

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