Morgan´s

¡Fantasma!: ¿les quieres disparar?

In Actualidad, Política on 28 marzo, 2014 at 15:31

Los_Suaves-San_Francisco_Express-Frontal

Los Suaves – Antisocial

Vaya por delante que no soy de esa gente que considera que no hay policía bueno o que sobran en una estructura social. Entiendo que su función, a veces, es difícil de comprender y -supongo- también de realizar. Sé que entre ellos hay profesionales como la copa de un pino, con vocación de servir al pueblo y todas esas cosas.

Y aquí se acaba el “disclaimer”. Ahora, la crítica.

Supongo que tod@s o casi tod@s, a estas alturas, sabemos que el sábado hubo en Madrid una de las mayores concentraciones de personas que haya conocido la historia de este país. Pedían “pan, techo y trabajo”, cosas que nadie debería estar pidiendo en el siglo XXI, pero que ahí siguen, para recordarnos que algo estamos haciendo jodidamente mal. “Sesenta mil” personas, nada menos… ¡caray!: en las fotos parecían millones. Ya lo dicen los fotógrafos: la perspectiva es muy importante en ese arte, porque puede engañar y mucho. Las matemáticas también lo son,  dice el informe PISA que en ese aspecto cojeamos; sobretodo, algun@s periodistas.

Pero bueno, a lo que íbamos, que estaban las sesenta mil personas reunidas en la Plaza de Colón cantando a Labordeta -pelos de punta, mis felicitaciones- cuando alguien con poder de decisión consideró oportuno soltar una unidad -grupo, jauría o comando, ni sé cómo se llaman ni me interesa, francamente-  de antidisturbios. No importó que la manifestación fuera pacífica, ni tampoco que todavía se encontrase dentro del horario autorizado. O lo formulo de otra manera: algún encapuchado -filoetarra o infiltrado, tanto ten- lanzó un pedrusco a los sacrificados funcionarios y, como suele pasar, sea o no navidad, se armó el Belén.

No tuve ocasión de estar en Madrid el sábado, pero sí tuve amigos y compañeras que asistieron. Tod@s coinciden en dos puntos de su relato: nada justificaba una carga policial y a tod@s les llamó la atención que algunos amables encapuchados les indicasen por donde escapar sin encontrarse con las unidades policiales. ¡Estos terroristas se organizan mejor cada día que pasa!

Y claro, a continuación, empezaron los disturbios. ¿Qué mejor forma de abrir un telediario?

La gestión política de las Marchas de la Dignidad ha sido una puñetera vergüenza. Una más de tantas. El silencio mediático de los días previos, la muerte en diferido -como las liquidaciones salariales de algunos- de Adolfo Suárez, la orden a los antidisturbios de aguantar la posición cuando ya se había armado el zipostio… los ejemplos son incontables. Una vez más, ha quedado claro que lo que se teme aquí es la unidad del pueblo, que cuando un grupo de casi dos millones de personas se reune para pedir lo más básico que necesita un ser humano para vivir en esta sociedad actual, es necesario pintarlos como peligrosos prototerroristas porque, si el mensaje cala y la petición se extiende, nada podría parar ya a un pueblo cansado de sufrir una política torpe, corrupta y sucia. Así que… ¿qué mejor para vender leyes con un tufo severo a totalitarismo que un par de policías muertos? Al 99% por cien de los ciudadanos de este país les repugna la violencia, y desde que ETA dejó de matar, no recuerdo muchas noticias sobre agentes muertos en acto de servicio, así que leer una de esas en el diario del domingo 23 habría sido un verdadero shock. Y, como sabemos, cuando la gente está en shock, transige con cosas que no aceptaría en estado normal. Y así se cuelan las leyes de excepción en un ordenamiento jurídico democrático. El sábado la policía aprendió que ellos tampoco son importantes: son sólo otra pieza de una terrible partida de ajedrez en la que los peones no se capturan: unos pierden testículos por pelotazos de goma tirados de forma ilegal; otros son abandonados a su suerte con la esperanza de que mueran o sufran lesiones a manos de la turba, porque de ese modo estará la población receptiva a la vergonzosa Ley Mordaza. Porque es cierto que hay manifestantes que van armados con palos y piedras, pero también es cierto que hay policías de porrazo fácil a sitios poco recomendables. Yo mismo he visto con mis propios ojos a uno pegarle un porrazo en la cabeza a una estudiante a la que le sacaba dos idems de altura y cuyo único delito o “acto violento” era estar increpándolo. ¿Cuándo entenderéis, Robocops, que no tenéis poder alguno, que sois los títeres de una gente a la que uno de los vuestros o un manifestante muerto no les supondrá pesar alguno? ¿Cuándo entenderéis que vuestro sitio es al lado del pueblo, porque eso es lo que sois: pueblo y nada menos?

No va a ser pronto, me temo, a juzgar por las barbaridades leídas en “foropolicia”, un ágora en el que miembros de la policía intercambian opiniones, consejos, se resuelven dudas y demás. ¿Y si en lugar de pensar en liaros a tiros contra “los radicales de ultraizquierda”, pensaseis en ir a pedirle responsabilidades a quien abandonó a vuestros compañeros a su suerte? ¿Y si en lugar de esconderos tras un seudónimo en un foro para decir cosas que se columpian peligrosamente cerca de la ilegalidad os organizaseis para pedir la dimisión de vuestros mandos y políticos? ¿Y si os negaseis a acatar órdenes? Os caería un puro, fijo. También por matar a alguien en una manifa, pero por algún motivo que se me escapa, estáis más dispuestos a “mear vinagre” por eso que por desobedecer una orden discutible. ¿Sois tan tristes? ¿De verdad sois tan mediocres?

Ayer lo comentaba brevemente con un buen amigo que además es policía. Cuando los temas son controvertidos, las discusiones entre él y yo suelen ser encendidas -pero siempre cordiales, eso por descontado-. Pero ayer ni siquiera él defendía a unos compañeros que hablaban de disparar a manifestantes. El anonimato y la frustración fueron sus conclusiones. Y su lectura era muy similar a la expuesta en esta entrada: peones contra peones. Hasta que un día caiga la primera ficha del dominó y se inicie la reacción en cadena.

En un país en el que un miembro de las Fuerzas de Seguridad del Estado afirma que se liará a tiros contra los de “ultraizquierda”, o que ojalá se decretara un estado de sitio y la autoridad se convierta en militar, hay algo que no estamos haciendo bien cuando formamos a nuestros agentes del orden.

Jodidamente mal lo estamos haciendo.

Jodidamente mal.

 

(Enlace al hilo en “foropolicia” para que veáis que no me invento ni una coma).

(El título de la entrada es un verso del tema “ANTISOCIAL” del grupo francés Trust, versionado magistralmente por Los Suaves).

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