Morgan´s

Los tirantes de Goebbels.

In Actualidad, Política on 1 febrero, 2014 at 15:10

Mi primer recuerdo de Pedro J. Ramírez no es mérito suyo sino de su señora esposa. Había un evento social -no recuerdo si una boda real, un bautizo de algún parasitillo o se casaba la hija de algún expresidente metrosexual con don de lenguas- y allí apareció él, sonriente, con sus dos cojonazos, sus tirantes, y del brazo de una señora rara que llevaba un vestido con alfeizar y macetas.

O quizá fue antes, cuando corrió por la Piel de Toro aquel rumor sobre un supuesto vídeo de este señor travestido y enzarzado en prácticas sexuales atípicas -sobretodo en aquella España de los 90-, no sabría decirlo con exactitud.

Lo que quiero deciros es que este personaje me resultaba completamente indiferente hasta hace unos años. La etapa del primer gobierno del PSOE me pilló muy joven -nací en 1980- y no fue hasta los 15 ó 16 años que empecé a tener inquietudes políticas, así que me perdí la época en que Pedro Jota Calvorota -que le llamaban Gomaespuma en su magnífico programa matinal de M80- despotricaba contra Felipe González, le destapaba las vergüenzas al ex presidente y su partido -Filesa, fondos reservados…- y lo señalaba como la mano que firmaba las órdenes de esa vergonzosa organización terrorista que se dio en llamar GAL.

A medida que me fui haciendo mayor, también fui entendiendo qué era este hombre: un trepa, un parásito que se pegaba al poder hasta que ya no podía sangrarlo más y después, supongo que envolviéndose en la bandera de la incansable búsqueda de la verdad del periodista, hacer todo lo que estaba en su mano para ir poniendo y quitando presidentes. Dicen los que tienen más años que yo que era íntimo amigo del ínclito “JoseMari”, hasta que el vallisoletano vio el famoso vídeo de PedroJota y precisó asistencia médica por la impresión. Luego, ya recuperado del impacto inicial, llegó a la conclusión de que él no podía ser amigo de aquel degenerado.

Y el pobre PedroJota, como el Dr. Frankenstein, vio como la criatura que había ayudado a crear cobraba vida y se escapaba a su control. Y encima, lo repudiaba. Me gusta imaginar que aquella noche, al llegar a su casa, tras quitarse la americana, soltarse los tirantes, meterse entre las sábanas amarillo fosforito y taparse con el edredón fucsia con estampado de corazones azul eléctrico, lloró en silencio.

Para algunos, el ex director de EL MUNDO es el paradigma del periodista: independiente y aficionado a pisarle los callos al poder, independientemente del color que este tenga. También hay gente que considera que “Kárate a Muerte en Torremolinos” es una gran película; gente, hay pa´ tó.

Yo no tendría gran cosa que discutirles, si no fuera por cosas como las mochilas del 11-M, los vagones, la acusación a la policía de falsear pruebas para apuntar hacia el islamismo y no hacia ETA, sus editoriales, la connivencia con Federico J. Losantos para alimentar la teoría de la conspiración, las insinuaciones, el rumor, el esparcir mierda sin probarla… y un largo etcétera.

Como tendrán claro a estas alturas, no siento ninguna simpatía hacia este señor. Y, sin embargo, me entristece su dimisión. Porque creo que no es una dimisión, que es un cese. Porque creo que ni al gobierno ni a la monarquía les ha hecho la más mínima gracia que la línea editorial de EL MUNDO haya ido contra ellos en los últimos tiempos. A Marianico el  (re)Corto ya se sabía que PedroJota no le tenía demasiado cariño. Unos decían que por ser demasiado blando. Otros, porque no era lo bastante liberal. No tiene importancia. No se tenían simpatía.

Y qué decir de la Casa Real. Si te dedicas a airear los trapos sucios de un Rey senil, no te olvides nunca que, pese a todo, sigue siendo Rey. El que siembra vientos, recoge tempestades. Y, si te dedicas a esparcir mierda a tu alrededor, antes o después pisarás una. Creerse intocable no es lo mismo que serlo. Lo mismo que creerse periodista, que no está relacionado con tener un papel en la pared que dice que lo eres.

Y esto es lo que de verdad me asusta y me entristece: primero, que este señor no haya caído en desgracia por todos los méritos que ha hecho durante los años para que así fuera; segundo, que sea tan sencillo deshacerse de un periodista incómodo; tercero, que el cese del hombre de los tirantes de colores busca ser ejemplarizante: imaginaos vosotros, periodistuchos varios, lo que os podremos hacer a vosotros si podemos hacerle esto al gran PedroJota.

El mensaje es claro: NO toquéis mucho los cojones. Goebbels se suicidó. A PedroJota, lo mató Hitler.

En fin, Pedrito, que tienes lo que te mereces, aunque lo tienes por los motivos equivocados. Qué lejos quedan aquellos tiempos en los que veíamos la Semana Santa desde el balcón de Carabaña antes de irnos a hacer el viacrucis y tomarnos después una relaxing cup of algo in cualquier plazaAl final, igual que a Víctor Frankenstein en la película, el monstruo mató a su creador. La pena es que hay más. Lo triste es que nada cambia, aunque todo parezca hacerlo.

Echaremos de menos sus coloridos tirantes. Dudo que nada más. Y tampoco durante mucho tiempo… esta es noticia de antesdeayer; hoy ya es vieja.

Bienvenidos al nuevo periodismo. ¿O alguien se imagina a un periodista español imitando a Will McAvoy en el vídeo que acompaña la entrada?

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