Morgan´s

“Cásate y se sumisa”: la iglesia que más ilumina…

In Actualidad on 12 noviembre, 2013 at 16:23
Portada del Nº1 USA de la colección de comic "Preacher".

Portada del Nº1 USA de la colección de comic “Preacher”.

No tenía intención de dedicar ni un minuto de vida a opinar sobre la publicación de una obra cumbre de la literatura universal como es “Cásate y se sumisa”, hermosísimo título que nos remite a gloriosos tiempos pretéritos como los de la Sección Femenina y sus enseñanzas atemporales, que cito a modo de ejemplo:

– “Si tu marido te pide prácticas sexuales inusuales, sé obediente y no te quejes”.

– “Si sugiere la unión, accede humildemente, teniendo siempre en cuenta que su satisfacción es más importante que la de una mujer. Cuando alcance el momento culminante, un pequeño gemido por tu parte es suficiente para indicar cualquier goce que haya podido experimentar”.

Tampoco pensaba dedicar siquiera una palabra a que un paleto como el Arzobispo de Granada, cráneo privilegiado al que debemos sabias palabras como “la mujer que aborta mata a un niño indefenso y, por tanto, da a los varones la licencia absoluta, sin límites, de abusar de su cuerpo” (frase que no resistiría un análisis de lógica formal, por cierto) haya sido el que ha apadrinado tan magnífica obra, más que nada porque no estoy seguro de poder opinar sobre él sin faltar al respeto.

Pero he cometido un error: seguir un enlace colgado por una amiga –a colación del librito de marras-, y he acabado en la web de Libertad Digital, ese grupito editorial que apadrina el hombre más estresado de España. No contento con ello, tras leer la noticia me he ido a los comentarios. Y vaya tela…  la derecha española más rancia, más cateta y pueblerina, esa que –parafraseando al profesor Pablo Iglesias- “va de putas el sábado y a misa el domingo”, se envuelve en la bandera de la libertad de expresión para defender lo indefendible. Además, en dichos comentarios se produce el típico fenómeno de retroalimentación, consustancial al anonimato que da internet, hasta tal punto que tras una decena de comentarios el lector empieza a tener la sensación de estar asistiendo a unas olimpiadas de la estupidez. Muy reñidas, por cierto; un par de ejemplos:

–          “Preferirían que el libro tratara otros temas y se llamara “No le digas a tu madre que hoy nos lo hemos montado en el coche de tu padre y asesinaremos al feto, después de que tengas depresión pos trauma te dejaré por otra fulana”  (…) by Josué de Juan.

–          “Demos la vuelta al título, “Mujer no te cases y humilla a tu hombre”, próximo premio Nadal y Planeta.” by Lucas Trado.

(Para mí, Josué de Juan merece el oro, todo sea dicho)

Me llama muchísimo la atención toda esta gente  que se ampara en la libertad de expresión para defender las idiosincrasias de una institución arcaica, que se dedica a decirte qué debes y qué no debes hacer y en la que la libertad de expresión no está precisamente bien vista. Me intriga cómo es posible que no se alcen voces críticas que digan que en pleno siglo XXI los contenidos del librito en cuestión pueden ser la hostia –que lo dudo-, pero su título es intolerable y degradante (la versión para hombre, por cierto, se titulará “Cásate y da la vida por ella”, porque ya se sabe, ellas necesitan que nosotros demos la vida para protegerlas, pobres inútiles). No se me pasa por alto la ironía que supone el que se escandaliza porque alguien pide la prohibición del libro –“que aquí tenemos democracia y libertad, oiga, no como en ________________ (rellenen el hueco, a su gusto, con Stalin, Cuba, Corea del Norte o cualquier combinación de ellas)”-  y cuatro frases más abajo el escandalizado, en nombre de la misma libertad se rasga las vestiduras para pedir la prohibición del aborto. Tampoco se me pasa por alto que esta derechona rancia, tan española como cañí, es la misma que se congratulaba porque se ilegalizaba a Batasuna, la misma que pedía la ilegalización de Bildu o Amaiur o la que se echa a la calle para decirle al Gobierno que no acate la (tardía) sentencia del Tribunal de Estrasburgo sobre esa aberración jurídica llamada “Doctrina Parot”. Los demócratas de verdad, ya se sabe. Los maestros de la doble moral.

“¿Cómo puede alguien que no ha visto la luz ser un iluminado?” se preguntaban “The Who” en la magnífica “Christmas”.

Buena pregunta.

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