Morgan´s

Cinco pelis de miedo para Halloween -o Samaín, o la Noche de Difuntos, o…-

In Entretenimiento on 31 octubre, 2013 at 18:20

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A Orson Scott Card le debemos muchísimo los aficionados a la ciencia ficción y el terror. Además de ser el autor de la magnífica “El Juego de Ender” -y, especialmente, de su segunda parte “La Voz de los Muertos”-, es también el escritor que nos ha dado maravillas como “Maestro Cantor” o “Niños Perdidos” (donde uno no sabe si da más miedo el asesino o la comunidad mormona en que se desarrolla, pero ese es otro asunto). Por si esto fuera poco, es la persona que ha dado la mejor definición que haya oído nunca sobre qué es misterio, qué es terror y qué es horror. La podéis encontrar en el volumen recopilatorio “Mapas en un Espejo”, y dice algo así:

“(…)la herramienta más potente de los narradores: El miedo. Y no sólo el miedo, sino el espanto. Hay tres clases de miedo, y el espanto es la primera y más poderosa. Es esa tensión, ese compás de espera que se produce cuando sabemos que hay algo que temer pero aún no hemos identificado de qué se trata. El miedo que sentimos al descubrir que nuestra esposa lleva una hora de retraso; al oír un ruido extraño en el cuarto del niño, al advertir que la ventana que habíamos cerrado está abierta, con las cortinas ondeantes, y no hay nadie más en casa.

Sólo hay terror cuando vemos aquello que tememos. El intruso nos ataca con un cuchillo. Los faros de otro coche se nos echan encima a pesar de que estamos en nuestro carril. Los tíos del Ku Klux Klan salen del matorral y uno de ellos trae una soga en la mano. Todos los músculos del cuerpo, excepto los esfínteres, se tensan y nos quedamos tiesos; o gritamos; o corremos. Es un momento de frenesí, de energía desbordante, pero es la energía del aflojamiento, no la energía de la tensión. Por malo que sea, en este sentido es mejor que el espanto. Al menos ahora conocemos el rostro de aquello que tememos. Conocemos sus contornos, sus dimensiones. Sabemos qué podemos esperar.

El horror es el más débil de todos. Una vez que ha ocurrido lo que temíamos, vemos sus vestigios, sus reliquias. El cadáver tétrico y despedazado. Las emociones oscilan entre la náusea y la piedad por la víctima. E incluso la piedad está teñida de revulsión y repugnancia; en última instancia rechazamos la escena y le negamos humanidad; con la repetición, el horror pierde su capacidad para conmover, en cierta medida deshumaniza a la víctima y por tanto nos deshumaniza a nosotros. Como aprendieron los sonderkommandos de los campos de exterminio, después de ver tantas víctimas desnudas ya no sentimos ganas de llorar ni de vomitar. No nos estremecen. Han dejado de ser personas.”

Aplicando la teoría de Card se entiende a la perfección por qué los relatos de H.P. Lovecraft siguen siendo sobrecogedores, por qué Stephen King nos deja indiferentes a veces y por qué las películas de terror suelen decaer en su parte final.

Con esta idea en mente, y en estas fechas tan señaladas, he querido hacer una lista de 5 películas que, verdaderamente, dan miedo. Espero que las disfrutéis.

5.- ¿Qué fue de Baby Jane?, de  Robert Aldrich, 1962.

cartellEs cierto que, técnicamente, esta no es una película de terror, pero su atmósfera enfermiza, sus juegos de luces y, sobretodo, el inconmensurable trabajo de sus dos actrices protagonistas  hacen que esta historia sobre envidias infantiles y el poder del rencor sea de las cosas más escalofriantes jamás creadas con una cámara.  Con más de cincuenta años a sus espaldas, se mantiene tan inquietante como el primer día.

4.- ¿Quién puede matar a un niño?, de Chicho Ibañez Serrador, 1976

Quien_puede_matar_a_un_nino-108321624-largeLa mente calenturienta detrás del mítico “Un, dos, tres” tenía también un fantástico sentido del ritmo narrativo y la tensión, además de un macabro gusto por las historias siniestras. En esta maravilla setentera, la visita de una pareja a una isla levantina en la que hay una misteriosa falta de adultos se convertirá en un verdadero descenso a los infiernos. Otra gran película de terror con niños, la brillante “The Children” (Tom Shankland, 2008), bebe claramente de esta joyita patria.

3.- Expediente Warren (The Conjuring), de James Wan, 2013

Expediente_Warren_The_Conjuring-153245956-largeEs posible que no sea una de las mejores películas de terror de la historia. Es cierto que en algunos momentos su realización se pasa un poco de videoclipera y que su segunda mitad no está en absoluto a la altura de la primera parte de la cinta… pero es que esa primera parte es, sencillamente, acojonante. No aporta nada nuevo al género, pero construye una tensión muy conseguida y gradual, que es la perfecta demostración práctica de la explicación sobre “el espanto” dada por Orson Scott Card. También es una buena muestra de cómo estropear algo muy bueno enseñando demasiadas cosas en esa segunda parte que, como os decía, mata algunas de las virtudes de la primera. Recomendable verla de noche, a oscuras y, si puede ser, con un buen sistema de sonido envolvente.

2.- El Resplandor, de Stanley Kubrick, 1980

El_resplandor-453129380-largeDicen los estudiosos que Kubrick se limpió el culo con la novela original de Stephen King cuando parió su visión cinematográfica de la misma. Puede que no les falte razón, pero la pregunta es… ¿y qué? Hay pocas escenas en la historia del cine que me hayan puesto los pelos de punta siendo niño… y siendo también adulto. Lo único que no está a la altura en esta maravilla es su horrible doblaje al español. La escena del triciclo en el pasillo es, en mi opinión, una de las cumbres del cine de terror y esa escena, por sí sola, justificaría la existencia de la película.

1.- Halloween, de John Carpenter, 1978 

halloweenEs posible que no sea la mejor película de terror de la historia. Es posible que la medalla de “creadora del slasher” no sea tampoco algo que justifique su presencia en esta lista. Es posible, también, que la haya puesto aquí porque hoy es el día que es… pero esta maravilla de John Carpenter nos presenta una demostración perfecta de que una obra da miedo no por lo que enseña -que, francamente, es bien poco-, sino por cómo se cuenta. Carpenter muestra mucho savoir-faire a la hora de crear esa atmósfera inquietante y ese personaje aterrador que se esconde tras la máscara de William Shatner. Su banda sonora, con reminiscencias del genial Tubular Bells, pone los nervios de punta. Su metraje, de apenas 90 minutos, nos da toda la información que necesitamos y nos oculta, mediante elipsis, lo que no nos resulta necesario (o resultaba demasiado complejo/gráfico para la época en que fue hecha). Pero sin duda es su tensa narrativa, su forma de recrearse en el espanto -más que en el miedo o el horror- lo que hace de ella una obra atemporal.

En el 2007, Rob Zombie nos dio un remake que, en mi opinión, es bastante bueno, aunque se aleja de los méritos de la original al tratar de rellenar más huecos en la historia de los que era necesario cubrir. Su mayor mérito, sin duda, es el respeto que se percibe por el material original, especialmente en la primera mitad. Si hay que escoger entre ambas, la original, sin duda. Pero no descartéis la de Rob Zombie. Es muy digna.

Espero os gusten. Y si tenéis alguna recomendación, soy todo oídos.

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