Morgan´s

Assault on Wall Street: un ciego con una pistola a veces hace diana.

In Críticas, Destripando libros y pelis on 30 junio, 2013 at 17:59

Wall StHace unos meses vi por alguna famosa web de enlaces un título que me llamó la atención: Assault on Wall Street. En su carátula, un trajeado Dominic Purcell (Prison Break, John Doe) con cara de pocos amigos caminaba con unas armas en la mano por lo que parecía un Wall Street bajo asedio. La dejé apuntada en la lista de pendientes de ver y la olvidé.

Ayer, con el calor este veraniego, me encontraba cenando con una amiga en su casa y, tras la cena, discutíamos si salir a tomar una copa o bien optar por un plan más hogareño. Esta segunda opción tenía a su favor el exquisito aparato de aire acondicionado que preside su salón, así que acabó imponiéndose. Al haber estado charlando sobre política durante la cena, me vino a la cabeza la película en cuestión y le propuse verla. Aceptó sin reparos.

No llevábamos ni tres minutos de película cuando se me pusieron los pelos de punta y pensé en quitarla: al final de los créditos iniciales ponía “A FILM BY UWE BÖLL”. Me quedé pálido.

Si el nombre Uwe Böll no os dice nada, estáis de suerte. Significará que no os habéis comido ninguna de sus múltiples mierdas o que, si lo habéis hecho, ya la habéis olvidado. Títulos como “Alone in the dark”, “Blood Rayne”, “En el nombre del Rey” o la insoportable “House of the Dead” avalan a este individuo al que muchos han dado en llamar “El nuevo Ed Wood”, el peor director de la historia del cine. Yo siempre he dicho que para mí hay una diferencia entre ambos: Ed Wood amaba el cine.

Dicho esto, entenderéis mi repentina palidez. Tras comentar a mi anfitriona el dato sobre el director y dar ella su visto bueno, decidí tragarme el sapo y ver qué nueva basura nos había dado el teutón. Y debo decir que fue mejor de lo que esperaba.

La película nos cuenta la historia de Jim, un ex marine que trabaja como vigilante de seguridad en una empresa de logística: vigila/conduce un furgón blindado de los que se usan para transportar dinero. Jim es un tipo corriente, majete incluso, al que la vida no le sonríe: su mujer Rosie padece una grave enfermedad que amenaza su vida y que requiere un tratamiento médico con un coste cercano a los 2000 $ mensuales.

Jim se desloma trabajando para pagar el tratamiento de Rosie, pero el dinero no alcanza, así que decide recuperar sus ahorros. Su agente de inversiones (porque parece que en USA todo el mundo tiene un agente de inversiones) ha apostado todo el dinero de Jim a un fondo de inversión inmobiliario y, en resumen, lo ha perdido todo.

Las facturas se acumulan, los problemas laborales también y el único apoyo de Jim son sus tres mejores amigos, dos policías y otro vigilante de seguridad, que se ofrecen a echarle una mano, personal y financieramente. Jim, que como os decía antes es un buen tipo, no quiere que Rosie sepa los problemas financieros que atraviesan. Hasta que ella se entera y toma una decisión que hará que a Jim se le agote la paciencia y decida llegar allá donde la justicia no puede (o no quiere) llegar.

Lo primero que os diré es que la carátula de la película es engañosa: uno se espera una peli de acción y lo que recibe es un drama en el que, hacia el final, se pegan algunos tiros. Los que estuvieran esperando una suerte de “Jungla de Cristal” en Wall Street, será mejor que se vayan a otras películas, pues “Assault on Wall Street” es más bien un drama torpe: Alrededor de 60 de sus 95 minutos transcurren de forma pausada: Jim va agotando sus recursos económicos y se le van cerrando unas puertas tras otras, mientras hace todo lo posible para que su esposa no se entere del marrón financiero en que están metidos. Luego hay algo de acción, pero poca.

El mayor problema que arrastra la cinta es que a Uwe Boll le queda grande . Las escenas dramáticas que se suceden durante la primera hora de película están lastradas por una absoluta falta de sentimiento. El director quiere transmitirnos el sufrimiento del personaje y su desesperación, pero los recursos que sabe acostumbra a manejar no sirven para el drama, sólo para la acción más cutre y ratonera. Así, para Uwe Boll la desesperación de un ciudadano por las finanzas familiares se debe plasmar en pantalla lanzando en hasta cuatro ocasiones distintas la misma calculadora por el aire. Para Boll, una escena de duda, reflexión y angustia, de esas que muestran un primer plano del protagonista con mirada perdida y gestos desesperados, debe durar casi 2 minutos, como si lo importante fuera no interrumpir la banda sonora que la acompaña (y que es bastante mediocre, francamente) y por tanto, hasta que acabe la melodía, no acaba la escena.

¿Cuál es el resultado de esta falta de savoir faire del alemán? Que uno no consigue conectar con el personaje principal. Sabemos que sufre, sabemos que es buen tipo, sabemos que adora a su esposa y sabemos que, poco a poco, va perdiendo toda esperanza. Pero no llegamos a empatizar con él. Somos testigos neutrales de los hechos que se narran, como si estuviésemos viendo un documental y no una película. El haber elegido a Dominic Purcell para el papel principal tampoco ayuda: tiene una presencia física imponente, cae bien y tiene esa cara de tipo corriente… pero sus registros como actor son bastante escasos. Sumemos eso con la escasa habilidad de Boll para el cine y quizá ahí tenemos lo que le comentaba yo a mi amiga: que esta historia en manos de un director de verdad podría haber sido muy buena.

Pero aquí viene lo curioso: que pese a todos los defectos de la película, os recomiendo que la veáis. Primero, porque su mensaje de indignación contra el poder financiero está de rabiosa actualidad. Segundo, porque aunque como película -en sentido estricto- falle, como telefilm aprueba con nota. Ese, su mayor defecto, también es su mejor virtud: como película es muy floja, pero como telefilm destaca. Hay una escena especialmente que me gustaría resaltar: cuando Jim vuelve a casa en el metro, completamente derrotado, mientras su mujer hace preparativos en casa. Ahí casi hay cine. La desesperación, la frustración, la soledad… casi son palpables. Por supuesto, Uwe Boll estira la escena durante más de tres minutos, con lo que al final uno acaba más cansado que impactado, pero el sabor del cine está ahí por un momento.

Luego llega el final, y el guión deja de tomarse en serio a si mismo: un par de deus ex machina, un par de situaciones sin sentido y una resolución de la historia en la que sólo faltan Heidi y Los Pitufos para hacerla más inocente, que da paso a una reflexión final digna del peor Charles Bronson.

Pese a todo lo que he dicho, pese a todos sus defectos y sus malas virtudes, os recomiendo ver “Assault on Wall Street”. Acercaos a ella como hice yo tras saber que era de Uwe Boll: sin esperar nada. Porque, en el fondo, detrás de la torpe realización subyace un mensaje bastante revolucionario, bastante adecuado a los tiempos corrientes. Es una apología del vigilante, del hombre corriente que, puteado por el sistema, decide tomarse la justicia por su mano. Incluso os diría que tiene un tufillo anarquista muy severo. Y os confieso que ver caer ejecutivos de Wall Street por decenas me provocó una cierta satisfacción macabra, no me imagino a los millones de americanos que, como Jim, acabaron puteados por un sistema corrupto y zafio.

Yo me lo pasé bien y mi amiga, según dijo, también. Sigo pensando que Uwe Boll es un inepto con la cámara que malamente sabe qué hacer con ella para contar historias pero, como dije en el título de la entrada, incluso un ciego con un arma hace diana de vez en cuando.

Uwe Boll aún está lejos del centro pero, al menos en esta ocasión, su disparo ha pegado en el blanco (¿o debería decir “en el banco”?).

Sorprendente, como decían los Leño.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: