Morgan´s

Dead Shadows: Lovecraft no se merece esto.

In Críticas, Destripando libros y pelis, Entretenimiento on 2 junio, 2013 at 18:29

DeadShadowsLa relación entre el cine y la obra de HP Lovecraft es, en el mejor de los casos, difícil. Salvo contadas excepciones, la mayoría de las adaptaciones que se han realizado de los relatos del autor de Providence no han sabido captar la esencia de ese llamado “horror cósmico”, ese miedo a lo desconocido, a lo que se ve por el rabillo del ojo, ese terror que surge cuando nos adentramos en la oscuridad y que entronca directamente con nuestros instintos primarios.

Quizá por ello las adaptaciones de las obras de Lovecraft no son tampoco demasiado abundantes. Destacaría, hacia finales de la década de los sesenta del pasado siglo, un título que salva los muebles con elegancia: “The Dunwich Horror” y poco más. En esa década, el binomio autor/director por antonomasia será el de Poe y Roger Corman. En la década siguiente Hollywood se olvidaría del de Nueva Inglaterra hasta los ochenta, época en la que se podrían enmarcar algunas de las más destacables adaptaciones: Granja Maldita (muy digna versión de “El Color que vino del Espacio”) o los trabajos de John Carpenter en “La Cosa” o “El príncipe de las tinieblas”. También la demencial adaptación de “Herbert West, Reanimador” que parieron Stuart Gordon y Brian Yuzna en la oscura y gamberra “Re-animator”. Ya en los 90 llegaría, otra vez de la mano de Carpenter, la infravaloradísima “En la Boca del Miedo”. Y poco más… (bueno… a mí me gustó bastante “Dagon” (también de Stuart Gordon), el último trabajo del gran Paco Rabal, una adaptación flojilla de “La sombra sobre Insmouth” de la que la mayoría sólo recordará el felpudo de Raquel Meroño.)

Al menos, poco más que merezca ser mencionado, pues la gran mayoría de adaptaciones de Lovecraft no logran captar la esencia demencial y obsesiva de la obra original. Algunos lo intentan y se pasan; otros se quedan cortos y, así, la lista de bodrios basados en trabajos del escritor de Providence es bastante amplia (destacando recientemente la española “La Sombra Prohibida”, en la que ¡hasta sale Cthulhu! y aún así sigue siendo una mierda.)Pues bien, a esta lista viene a sumarse “Dead Shadows”, el debut en la dirección del francés David Cholewa.

La historia nos recuerda a la mítica “La noche del cometa” (Thom Eberhardt, 1984): el paso cerca de la tierra de un cometa provocará una suerte de apocalipsis en nuestro planeta. En la película del 84, el cometa era el Halley. En esta “Dead Shadows”, no lo sabemos, aunque los títulos de crédito nos hacen pensar directamente en Lovecraft: vemos el origen del cometa en los vacíos infinitos del universo, en una especie de nebulosa que parece sugerirnos que se trata de un portal a otra dimensión. Quizá, y atención a esto, los títulos de crédito sean la única parte de la película que verdaderamente tiene sentido.

Porque una vez terminan y empieza la historia, esta no tiene ni pies ni cabeza. Hay una sensación que uno no llega a quitarse en ningún momento de encima, y es la de que todo lo que ocurre en la película pasa porque sí. El realizador recurre constantemente a fundidos en negro y elipsis que en muchos casos sólo logran confundir al espectador y generarle una sensación de sinsentido (es especialmente llamativa una escena en la que el protagonista se desmaya en medio de un montón de dementes y, cuando despierta, nada le ha pasado). Las pocas subtramas que se plantean apenas generan tensión y no aportan nada al argumento principal, entre otros motivos, porque no se puede contar gran cosa en 70 minutos -dura 75, pero los créditos de inicio son casi 5 minutos.-

Sobre los actores, mejor ni hablamos. Quiero pensar que son todos amigos de Cholewa y no actores profesionales, porque no hay uno que se salve. Quizá, abriendo un poco la mano, Blandine Marmigère, la vecina del prota, que parece que es la única que, por momentos, intenta actuar.

Los efectos especiales son de serie B (o C… o D…), pero como el resto de la película es una castaña, pues la verdad es que no desentonan mucho. Es más, posiblemente sean lo más digno de los 75 minutos de metraje.

¿Todo malo, pues? No, tampoco. “Dead Shadows” está plagada de guiños y homenajes al cine de Carpenter y al fantástico en general. El piso del protagonista sería la delicia de cualquier friki, del mismo modo que una escena cercana al final nos recordará, sin duda, al “Venga conmigo si quiere vivir” de Kyle Reese a Sarah Connor.

En resumen: tenía muchas ganas de ver esta película y me ha resultado una terrible decepción. No es que no adapte bien a Lovecraft… es que es una película mala. Tiene detalles curiosos y dignos, incluso algún momento de ritmo y coherencia, pero en general falla, lastrada por un guión malo y demasiado comprimido y, sobretodo, por la falta de saber hacer de su director.

Así pues, tocará seguir esperando a que Guillermo del Toro se decida a acometer por fin “En las Montañas de la Locura” para ver si, por fin, conseguimos ver un Lovecraft digno en pantalla. Una pena.

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