Fragmentos para la reflexión.

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He vuelto a leer 1984. Es una obra escalofriante. No sólo por lo enfermizo de ese mundo futuro que imagina en el que no existe margen alguno para la libertad del individuo, sino por su lucidez a la hora de reflexionar sobre las estructuras de poder y la manipulación social del ciudadano y su conciencia.

Pero lo más aterrador de la obra de Orwell son los paralelismos que uno puede encontrar entre la sociedad moderna y ese “futuro distópico” que el británico imaginó hace más de 60 años.

He seleccionado algunos fragmentos que me han parecido especialmente representativos y de aplicación directa a nuestra sociedad. Espero os den tanto que pensar como me han dado a mí.

Extractos de “1984”

La guerra es paz. La libertad es esclavitud. La ignorancia es fuerza.

No querían que la riqueza fuese repartida; si la riqueza llegara a generalizarse, no serviría para poder distinguir a nadie.

Nada cambiaría mientras el poder siguiera en manos de una minoría privilegiada.

No habrá risa; no habrá arte; ni literatura ni ciencia; sólo habrá ambición de poder, cada día de una manera más sutil.

Hasta que no tengan conciencia de su fuerza, no se rebelarán, y hasta después de haberse rebelado, no serán conscientes. Éste es el problema.”

“En el fondo de tu corazón prefieres el viejo idioma con toda su vaguedad y sus inútiles matices de significado. No sientes la belleza de la destrucción de las palabras.”

En realidad no se sabía mucho de los “proles” -la casta más baja de la sociedad que plantea Orwell, los no sometidos al sistema-. Y no era necesario saber mucho de ellos. Mientras continuaran trabajando y teniendo hijos, sus demás actividades carecían de importancia.

En cierto modo, la visión del mundo inventada por el Partido se imponía con excelente éxito a la gente incapaz de comprenderla.

Cada guerra, cuando ocurre o antes de que ocurra, es representada no como una guerra, sino como un acto de defensa propia contra un maníaco homicida.

En nuestra época no existe tal cosa como ‘mantenerse fuera de la política’. Todas las cuestiones son cuestiones políticas, y la política misma es una masa de mentiras, evasivas, tonterías, odio y esquizofrenia.

El lenguaje político está diseñado para hacer que las mentiras suenen confiables y el asesinato, respetable; y para darle la apariencia de solidez al mero viento.

 

¿Os resulta tan familiar como a mí?

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