Morgan´s

Balances.

In Actualidad, Política on 31 diciembre, 2012 at 13:58

calendario-2013El final de un año, aunque algunos dirán que no es más que una forma artificial de dimensionar algo tan abstracto como el tiempo, es habitualmente una época de balances. Los hacen las empresas –desde que empezó la crisis, por obligación más que por gusto-, los hacen los políticos –para decirnos que han hecho por nosotros todo lo que estaba en sus manos- y, de una forma u otra, los hacemos las personas normales –para darnos cuenta, quizás, que seguimos igual que al principio del año.-

Dos mil doce ha sido el primer año en que hemos vivido bajo el “gobierno” de Mariano Rajoy, ese gobierno que nos iba a sacar a todos de la crisis con una receta mágica que traía debajo del brazo. La realidad ha sido otra: rescates a la banca, abaratamiento del despido, tasas judiciales, el paro disparado, la famosa “prima de riesgo” desbocada y un largo etcétera. Sin duda alguna, en este punto concreto todos preferiríamos concluir que estamos como estábamos, porque la realidad es que estamos bastante peor. Salvo Alemania, eso sí, que va camino del 4º Reich.

El año que termina ha sido también el año que nos ha regalado a todos los “izquierdosos” dos pequeñas esperanzas: por un lado Syriza, el partido comunista griego y por otro Anova, la coalición de izquierdas gallega que ha irrumpido con fuerza en el panorama político de nuestra comunidad autónoma. Por supuesto, ninguna de las dos formaciones políticas ha logrado ser gobierno o llave, pero han sentado un principio, quizá, de recuperación de la verdadera izquierda y esta es una buena noticia. También lo ha sido ver como los medios de comunicación europeos se ufanaban en colgar la etiqueta de radicales en el partido de Alexis Tsipras… Syriza asusta al poder europeo y esto sólo puede definirse como una grandísima noticia. Parafraseando al profesor Pablo Iglesias, “a por ellos, Alexis”.

Los trescientos sesenta y cinco días que dejamos atrás nos han dejado también uno de los más bochornosos espectáculos de nuestra historia reciente: la amnistía fiscal para los grandes defraudadores, que podían convertir su dinero negro en dinero blanco por un módico 10 % de comisión para el Estado. Ha sido un fracaso tan grande como cabía esperar y, de paso, ha deslegitimado a la propia administración tributaria del país al recordarnos a todos que en España es más barato defraudar que cumplir con las obligaciones. Llevamos al Lazarillo de Tormes en el ADN… así nos va.

Dejamos atrás el año en que hemos visto desplomarse la bolsa, las cajas y, de paso, la vida de muchas personas. Desahucios, suicidios, burlas, miseria y ruina. Así se resume el año político.

A nivel personal, dos mil doce es un año de muchos contrastes.

Por una parte, es el año en que hemos conocido a personas maravillosas, hemos vuelto a la universidad, hemos emprendido proyectos con gente que nunca habríamos imaginado y, con más o menos fortuna, los hemos sacado adelante. Es también el año en que hemos recuperado la vocación por el derecho –gracias en parte a algunas de esas personas maravillosas-, hemos afianzado amistades y hemos recuperado también algunas que se habían ido quedando en el tintero.

Por otra, es el año en que descubrimos que algunos de nuestros mejores amigos no eran tales, que algunas personas que nos alababan por la cara nos ponían de vuelta y media por la espalda y que algunas personas nacieron desagradecidas y desagradecidas morirán. Nos hemos hecho más viejos, en resumen… quizá también algo más sabios, eso lo dirá el tiempo.

Hemos llorado, hemos reído, nos hemos desesperado y nos hemos vuelto a esperanzar. Hemos cometido errores y, algunos, los hemos enmendado. En muchos casos, hemos aprendido de esos errores… hemos aprendido, pero también hemos olvidado cosas. Otras, por suerte o por desgracia, no las olvidaremos jamás.

Nos hemos enamorado y nos han vuelto a romper el corazón… nos han querido y no hemos sido capaces de devolver ese querer; en resumen: hemos vivido y, por fortuna, seguimos vivos y con ganas de pelear. David Bowie cantaba que “todos somos héroes” y empiezo a pensar que así es. No es poco.

Ojalá vuestros balances os salgan positivos y ojalá podamos seguir haciendo estos balances juntos durante muchos años más. Dos mil doce nos deja, dos mil trece se aproxima lleno de ilusiones, oportunidades, amenazas y ese vértigo que produce siempre mirar hacia el futuro y saberlo lleno de incertidumbre.

Así que gracias a todos… o a casi todos. Dos mil doce ha sido también el año de saber que algunas personas no merecen siquiera el tiempo que uno pierde despreciándolos.

A todos los que no entráis en esta última categoría, nos vemos en dos mil trece.

Feliz año a todos.

(El calendario lo he cogido prestado de aquí. ¡Muchas gracias!)

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