Morgan´s

The Newsroom

In Críticas, Destripando libros y pelis, Entretenimiento on 17 julio, 2012 at 15:36

Soy un fan de Sorkin. Siempre me han gustado los diálogos agudos y dinámicos, llenos de réplicas y contrarréplicas  marcadamente irónicas o sarcásticas. Y este es un campo en el que el guionista neoyorkino destaca especialmente.

Y, pese a todo, “La Red Social” me pareció una película lenta, aburrida, pastosa y bastante innecesaria. Quizá fue el hecho de que tuve ganas de asesinar al protagonista desde el minuto cinco más o menos o el hecho de que no tengo esa mitomanía salvaje que parece acompañar a una gran mayoría de norteamericanos. El caso es que la película me pareció insufrible, además de oportunista e innecesaria.

Quizá por eso me acerqué al primer capítulo de “The Newsroom”, la nueva serie de Sorkin que ha empezado a emitir HBO, con más prudencia que ilusión, porque estaba seguro que la serie no iba a estar a la altura de “El Ala Oeste…”. Y, fijaos… tenía razón; “The Newsroom” no es “El Ala Oeste…” aunque, por fortuna, tampoco es “La red social” y si está más cerca de alguna de ellas, sin duda es de la primera.

Will McAvoy es un presentador de telediarios que se ha convertido en una estrella y, por el camino, se ha convertido en una especie de capullo insufrible, víctima indolente -que no inocente- de su propia fama. A raíz de un afortunadísimo suceso en una escuela de periodismo, McAvoy es invitado a cogerse unas vacaciones, a la vuelta de las cuales descubre que su equipo le ha abandonado. Detrás de la jugada está Charlie Skinner, el superior directo de Will, que ha decidido dar un nuevo rumbo al programa. Para ello, lo pondrá en manos de Mackenzie MacHale, la mejor productora ejecutiva de los Estados Unidos… y ex de McAvoy.

La diversión está servida, no solo por la cantidad y calidad de las situaciones cómicas que se producirán de ahí en adelante, sino también por ese rasgo tan característico de Sorkin: la coralidad. The Newsroom descansa sobre dos personajes carismáticos y brillantes, pero se apoya también sobre el equipo humano que los rodea, tanto o más interesante que los dos principales.

Y, aunque estamos ante una serie sobre el mundo de la prensa y, como tal, se abordan temas serios e importantes -catástrofes ecológicas, el auge del “Tea Party”, la problemática de las armas en USA…- todos se tratan como ya nos tiene acostumbrados el de Nueva York, mediante esa fantástica mezcla de humor y drama que tan bien sabe manejar.

Llevamos cuatro capítulos y, salvo el segundo -que es un poco más flojo-, todos han sido brillantes. En cada uno de ellos hemos visto crecer los lazos personales entre los personajes y desarrollar sus diferentes facetas de una manera natural y, sobretodo, muy dinámica. Es fácil empatizar con los problemas e inquietudes de todos los personajes principales, y en más de una ocasión nos encontraremos con ganas de aplaudir a la pequeña pantalla por algún detalle genial del guión.

Pero ningún guión, por bueno que sea, se sostendría si no fuera acompañado por unos actores a la altura de las circunstancias. En este sentido, no cabe si no felicitar al director o directora de casting de The Newsroom. Desde Jeff Daniels, una brillante elección para el papel de McAvoy hasta Dev Pattel (sí, el “Slumdog Millionaire”), pasando por John Gallagher Jr. (Jim Harper y su atracción secreta -o no tanto- por su compañera Maggie Jordan) hasta llegar a Emily Mortimer, que en el papel de Mackenzie MacHale ha conseguido robarme el corazón en poco más de tres horas con su mezcla de compromiso, seriedad, cercanía y sarcasmo, tan dura y a la vez tan vulnerable… Me cuesta imaginarme a otra actriz haciendo este personaje y, si conociera a una mujer así en la vida real, sin duda le ofrecería el puesto de madre de mis gatos.

Si se le puede reprochar algo a la serie es que, sin duda, idealiza demasiado a sus personajes. Todos están firmemente comprometidos con sus trabajos, todos son grandes profesionales, todos tienen una capacidad de sacrificio prácticamente infinita… y todos son muy buenos… pero mucho. Esta ingenuidad -totalmente buscada, en mi humilde opinión- hace que el conjunto quede algo menos creíble de lo que podría ser si se incorporase la verdadera mezquindad y el hijoputismo que todos sabemos que puede existir en el entorno laboral, especialmente a ciertos niveles. No obstante, esto es una obra de ficción y no un documental, por lo que se puede pasar por alto ese toque de idealismo que no molestará salvo a los más críticos.

Así que ya sabéis, si os gusta el estilo Sorkin, admiráis la ironía y a los personajes “listillos”, dadle una oportunidad a “The Newsroom”. No esperéis encontrar en ella a Jebb Bartlet ni a Toby, Josh o CJ, pero estad seguros que, lo que encontréis, no va a defraudaros en absoluto.

Sorkin sigue en forma.

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