Morgan´s

No te olvidamos, amigo.

In Literatura on 1 mayo, 2012 at 19:04

1 de Mayo de 2012.

¿Qué tal va todo, amigo? ¿Cómo andan las cosas por dondesea que estás? Imagino que bien, que mejor que aquí. Tampoco es que sea demasiado difícil, para qué engañarnos. ¿Qué has hecho en este tiempo? Me gusta imaginarte sentado en alguna nube, con algún libro sobre la Segunda Guerra Mundial entre manos o, quizá, debatiendo estrategias militares con Patton, Montgomery o Rommel. Si es así, diles de mi parte que se callen y te escuchen. Puede que aprendan un par de cosas.

Cinco años ya… joder, parece que fue ayer cuando nos vimos por última vez en el Marañón… ¡cómo pasa el tiempo! Yo por aquel entonces estaba ilusionado con mis negocios y mis sueños de futuro. Tú estabas peleando por la vida, aunque como me dijiste aquel día entre risas, “de aquí nadie sale vivo, así que no me agobio”. Qué cosas… tú te estabas jugando la vida y eras tú el que me animaba a mí… supongo que uno es como es, ¿no? Y tú eres así, enorme. Aquel día, yo sabía que estabas muy mal. De hecho, salí disparado a verte tan pronto llegué a Madrid precisamente por eso. Y es cierto, lo estabas. Pero cuando terminó la hora de visitas en el hospital, salí por la puerta creyéndome tu mentira: que estaba todo bajo control y que nos volveríamos a ver. Hasta hicimos planes para mi siguiente visita, ¿te acuerdas? Creo que nunca te di las gracias por aquello. Hoy es un día tan bueno como cualquier otro.

No creo que sea necesario explicarte que, desde que te marchaste, todos nos hemos vuelto un poco más viejos. No es culpa tuya, ni de los años que han pasado… no, qué va… es culpa nuestra. Ya no somos los chavales que jugaban a juegos raros y bebían juntos, jurándonos lealtad eterna… ya no nos vemos tanto, y en ocasiones cuando lo hacemos hay extraños a nuestro alrededor. De muchos de los de entonces, no hemos vuelto a saber nada. Los que quedamos, por suerte, seguimos bastante unidos. Quizá una parte de eso te la debemos a ti. Los primeros aniversarios, quedábamos todos y nos tomábamos una a tu salud. Luego, poco a poco, fuimos perdiendo la costumbre. Es lo que tiene envejecer, que uno se va cargando poco a poco de responsabilidades y de problemas, hasta el punto que se llegan a olvidar las cosas importantes. Lo que nunca falla es que cuando llega esta fecha –que es triste para todos nosotros, no te voy a mentir- da igual que estemos uno, dos o todos reunidos. Siempre levantamos la copa por ti. Siempre intercambiamos algunas anécdotas. Siempre reímos al recordarte, porque sabemos que no hubieras querido que te recordásemos llorando. Al final, cuando nos quedamos solos, seguro que se escapa más de una lágrima… pero somos todos muy hombres, Barbas, y nadie lo va a reconocer. Lo sabemos y punto. Cada uno llevamos tu marcha a nuestro modo.

No sé si desde donde vives ahora se ve la Tierra… me cuesta creerme que te dejasen entrar en el Cielo, pero estoy seguro que tampoco te han mandado al Infierno. Imagino que te has construido un pequeño adosado a la izquierda del tiempo (joder… ¡qué bajo he caído… robándole frases a La Oreja de Van Gogh!) y ahí pasas tus días, tranquilamente, ocupado en aquellas cosas que tanto te gustaban: la historia, la buena música, los juegos de guerra… espero que hayas encontrado un grupo de gente con la que poder jugar, que sienta el desafío de una buena batalla de la misma forma que tú lo sentías… ¿te acuerdas? Aquellas míticas partidas con Á. o con E., que la mitad de las veces acababan a grito pelado… erais cansinos hasta decir basta, pero daría todo lo que tengo (aunque es nada) por poder arbitraros una más de aquellas. ¿Te has enterado que el otro se ha hecho maderote, no? Sí, no te rías, joder… estaremos de acuerdo en que le pega.

¿Los demás? Bueno, E. sigue currando en Citroen y sigue siendo nuestro principal catador de frikadas. Está más o menos como estaba, ventajas de que no se te note la caída del pelo… se ha echado una novia y oye, se los ve bien… por él no deberías preocuparte.

¿R.? R. siempre será R. Apenas lo veo últimamente, pero cada vez que estoy con él lo encuentro más cínico y más desencantado. Lo único que no cambia en él es su idea de cómo se arreglaría todo en este país: Sí, sí… efectivamente… con una bomba. ¿Cómo si no? ¿Perdona? Ah, sí, sigue con V. ¿Qué otra crees que lo soportaría?

C. y R. se montaron un negocio, una tapería. La crisis les está pegando duro, pero bueno, ahí siguen. C. igual que siempre, charlatán, ingenioso, de genio vivo… R. también como siempre, quizá algo más estabilizado, más centrado, lo cual no le ha venido mal. Hace poco tuvieron un contratiempo de cojones… les ardió la cocina. Han tenido la suerte de tener un buen seguro. No, no les paso nada a ninguno, menos mal.

Q. anda también por ahí, ahora es un hombre casado. Nos enteramos vía Facebook, así que imagínate… A la mujer no la conozco mucho, apenas un par de charlas con ella. Creo que te caería bien: le gusta Cohen y está descubriendo poco a poco a la friki que lleva dentro… tiene el hándicap de ser del Real Madrid, pero bueno… nadie es perfecto. A los dos los han jodido bien con las últimas genialidades del nuevo presidente…

Ah, sí… estoooooo… a ver cómo te lo explico, compañeiro… ¿Te acuerdas del facha aquel bajito de bigote que mandó en España 8 años? Sí, sí… ese. ¿Te acuerdas que tenía un “Número 2” que era gallego? Sí, Rajoy, justo… el de los hilillos. Pues… ahora ya no es número dos. Ahora es Presidente. Caaaalma, respira hondo… No te voy a contar las cosas que está haciendo, porque no quiero que te enerves… no te escribo para eso… pero sí… son duras de cojones.

Sigamos hablando de la gente, ¿te parece? Z., por ejemplo… Pues contra todo pronóstico, ahí sigue con el ciber en el mismo sitio. Y oye, aunque no es un negocio que los esté haciendo millonarios, van pagando las facturas y aguantando el tirón. Que no es poco. Hace cosa de un año, volvió el padre. Es buen fulano, te caería bien. Tiene esa socarronería que tanto te gusta, ese sarcasmo. Y cuenta unas historias alucinantes. A la rubia se la ve feliz. Ya le tocaba. Ah… y  Z. tiene novia. Coño, que no te rías, joder… que tiene pinta de ser serio el tema… si a estas alturas aún no lo ha mandado a tomar por culo, será porque le gusta cómo es… (o quizá porque la chavala es un encanto, pero esto que quede entre tú y yo).

Qué gracia te ha hecho, oye… pues prepárate entonces para esta: U. se casó y tiene un hijo. Sí, al final dejó de buscar a Dios en sitios raros… no sabemos si porque lo encontró al final o porque se cansó de buscarlo. Ahora, con esto de la crisis, está pensando en pirarse de España una temporada. Por lo demás, sigue igual: con sus rarezas, con sus historias, con su bonhomía. Alguna vez me ha preguntado por ti, si te echo de menos y cómo lo llevamos… El día que se enteró de lo tuyo, lo vi bastante jodido, pero bueno, tiró para adelante… Todos lo hicimos.

M. en cambio fue una situación que no supe gestionar. Ni ella. Al principio, los meses siguientes a que te marchases, mantuvimos el contacto. Incluso intentamos quedar cuando yo bajaba a Madrid, pero la verdad es que al final nunca llegamos a hacerlo. Tampoco insistimos. Para serte sincero, creo que se le hacía difícil. Las veces que hablamos me dio la sensación que lo pasaba mal, que yo le traía recuerdos de aquellos ratos que pasamos todos juntos. Al final, pues lo dejamos correr. A mí se me hacía difícil hablar con ella, por lo que te digo, porque me parecía que los recuerdos le hacían daño. No la culpo. Espero que ella a mí tampoco. En fin, que seguro que tú sabes más sobre ella que yo. La última vez me comentó que hablaba contigo cada noche. Si te acuerdas, dile que lo siento.

Y bueno, con eso más o menos te he hablado de todos nosotros. ¿Cómo? Ah… jejeje… sí, es cierto… falto yo… qué despiste…

Bueno, ya sabes que nunca me ha gustado mucho hablar de mí mismo. Sigo peleando… aquellos contratiempos de los que ya te hablé resultaron ser un problema de cojones, y bueno, llevo unos años bregando simplemente por conseguir un poco de estabilidad. Parece que empiezo a conseguirlo. Sabrás que lo del ama no fue adelante… qué razón tenías, coño… aferrarse al pasado no sirve de nada. Ahora, no me agobio por chorradas. Empiezo a encontrar otra vez las ganas de pelear, de hacer cosas, de terminar las pendientes. A veces, te hago una visita… pero cabrón… nunca estás en casa.

En fin, compañero, como dicen los Mago de Oz, “no te escribo estas líneas en papel, así que espero que donde estés… el correo llegue bien.” Por aquí, como ves, todos estamos bien. Luchamos por seguir, como aprendimos de ti. Te tenemos presente. No te has ido. Te irás el día que nos vayamos nosotros. Nunca antes.

Un abrazo… amigo. Espero que estés bien, como siempre estabas… y oye… escribe de vez en cuando, coño. No cuesta nada y nos gustará saber de ti.

  1. Me ha emocionado, he recordado aquello amigos que se han quedado en el camino.

    Un abrazo

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