Morgan´s

Demoledor Springsteen.

In Críticas, Entretenimiento on 8 marzo, 2012 at 22:57

El lunes se puso a la venta el decimoséptimo trabajo de estudio de Bruce Springsteen, titulado Wrecking Ball (bola de demoliciones). Como buen fan que soy del Boss, el mismo lunes lo tenía en la mano y no he parado de escucharlo desde entonces, entre otras muchas cosas porque quería escribir esta reseña.

¿Qué tal está el disco? Pues muy bien, la verdad. No es una obra maestra como pueden serlo algunos de sus trabajos más emblemáticos como “Darkness on the edge of town”, “The River” o  el intimista “Human Touch”, pero es un álbum de una gran calidad, en el que llama muchísimo la atención la increíble mezcla de estilos musicales que recorren sus 11 cortes -13 en la edición especial- y que van desde el rock “springsteeniano” hasta el gospel o el folk celta, como si quisiera recordarnos a todos que antes de tanta crisis, tanto Lehman Brothers y demás, la sociedad la construimos los individuos de a pie, esos que venimos de todas partes y somos de todos los colores.

Porque si hay una temática en el disco que resalta por encima de las demás, es sin duda la crisis. Si en su anterior trabajo “Working on a dream” (trabajando por El Sueño) todo sonaba optimista y positivo, en este Wrecking Ball el Boss suena a cabreo y decepción. Sus zarpazos más duros van contra banqueros y especuladores, llamando al pueblo a mantenerse firme contra ellos (“tomad las armas” llega a decir en uno de sus versos) y nos recuerda que la clave de todo es la unidad y solidaridad de la gente normal, que quizá nunca seamos multimillonarios, pero tampoco vamos a perder la dignidad frente a ellos y que se han equivocado: aún hay cosas que no tienen precio.

Para transmitirnos su mensaje, el Boss echa mano de su inseparable E-Street Band y le añade colaboraciones muy interesantes como la de Tom Morello (Rage Against the Machine) o Matt Chamberlain (Pearl Jam). Es un gustazo escuchar la guitarra de Morello al final de la decadente “Jack of all trades”, dándole un nuevo y emocionante empuje a la canción más tranquila del disco.

También echa mano el Jefe de algunos temas que ya había tocado en sus directos como la impresionante “Land of Hopes and Dreams”, que es además la última grabación de estudio de Clarence “Big Guy” Clemmons antes de su muerte en Junio del año pasado. De hecho, la E-Street Band (de la que Springsteen ha dicho en más de una ocasión que son su familia adoptiva) dedica el álbum a Clemmons con la siguiente nota en los créditos: “Clarence no deja la E-Street con su muerte. Sólo la dejará cuando nosotros muramos.” ¿Hace falta decir algo más?

Echemos ahora un vistazo a los temas del disco uno por uno:

1) We take care of our own (Cuidamos de los nuestros): Es el single de presentación del disco y el corte que lo abre. Es el que suena más al Springsteen de toda la vida, con sus riffs de guitarra pegadizos y esa fuerza a la que ya nos tiene acostumbrados. La canción también deja claro que el Boss está cabreado: su voz suena seca y dura, sus versos son cínicos y desencantados y plantea una serie de preguntas que parecen desdecir el optimismo del “Working on a Dream” [bestial ese “Where´s the work that´ll set my hands, my soul, free?” (¿Dónde está el trabajo que liberaría mi alma y mis manos?), quizá el verso que más me gusta de todo el LP, o ese “no habrá ayuda: la caballería se ha quedado en casa”].

2) Easy Money (Dinero fácil):  Empiezan los experimentos, y no podrían hacerlo mejor: un tema con aire gospel y mucha cuerda que nos cuenta la historia de dos metafóricos ladrones que bajan a la ciudad a buscar dinero fácil. La metáfora es sencilla pero poderosa, el tema suena increíblemente bien y, pese a su temática, deja un saborcillo de boca muy “buenrollero”, especialmente gracias al coro de voces femeninas que entra en la parte final.

3) Shackled and Drawn (Encadenado y arrastrado): O los abusos del capital vistos desde el punto de vista de un ciudadano que “una mañana se levanta encadenado y arrastrado”. Es muy acertado haber echado mano del estilo gospel para esta canción, ya que realza la fuerza del mensaje y la convierte en un tema con un sonido muy alegre, pese a la dureza de su letra (fijaos en esa parte que dice “el jugador apuesta, el trabajador paga, y en la colina los banqueros siguen tranquilos y obesos”). Enorme tema.

4) Jack of all Trades (El Chapuzas): Bajamos una marcha en la contundencia del disco y nos encontramos con esta balada fronteriza en la que el Boss sigue esparciendo su desencanto, echando mano en esta ocasión de la historia de un hombre que se tiene que ganar la vida haciendo chapucillas porque ha perdido su trabajo. El sonido fronterizo parece sugerirnos que “Jack of all Trades” pudiera ser un inmigrante, uno de tantos que cruzaron la frontera buscando algo mejor y sólo encontraron más miseria. Tiene, además, algunos versos magníficos (“Engorda el banquero, adelgaza el trabajador, volverá a pasar, como ya una vez pasó” o ese resignado “ya aguantamos la inundación… ahora aguantaremos la sequía”). Quizá -para mi gusto- la mejor balada del álbum. Prestad especial atención a la guitarra de Tom Morello en la coda.

5) Death to my Hometown (Muerte a mi ciudad): Mi corte favorito del disco. No sólo por su magnífica letra (“no hubo ejército arrasando nuestras costas, no hubo coronaciones de dictadores… los ladrones vinieron durante la noche y trajeron la muerte a mi ciudad natal”), sino también por su orquestación: suena a folk irlandés y es, posiblemente, la canción más cantable en directo de todas las del disco. Suena a himno y probablemente lo sea. Además -pienso yo- es un guiño a los fans del Boss: en su mítico “Born in the USA” incluía una preciosa canción titulada “My Hometown” en la que dejaba claro que amaba su ciudad natal… esa misma a la que ahora ha llegado “la muerte” en manos de especuladores. Brillante.

6) This Depression (Esta depresión): El sexto tema del disco marca un punto de inflexión, ya que aquí se dejan atrás por un rato los asuntos sociales y de crítica y empieza a marcar una línea más intimista, que será la que tenga el disco de aquí en adelante. Es una balada que se escucha con facilidad, aunque su letra es algo pobre. Se escucha bien, pero no impacta como lo hacían “Brilliant Disguise” o “I wish I were blind”.

7) Wrecking Ball (Bola de demoliciones): Un tema que suena muy bien, en el que el Boss homenajea al estadio de los Gigantes de Nueva York, derribado en el 2010. El Boss y la E-Street Band tocaron en dicho estadio la nada despreciable cantidad de 24 veces. No me emociona, pero se escucha sin complicaciones, no invita a darle al botón de “siguiente canción”.

8) You´ve got it (Tú lo tienes): Un temilla gamberro y sensual que recuerda a algunos temas previos del Boss, de cuando era más joven. Llama la atención lo sencillito que empieza a nivel musical y cómo va dando entrada a toda la banda con cada nueva estrofa. Una delicia para escuchar al volante del coche una tarde de verano, cuando empieza a caer el sol.😀

9) Rocky Ground (Suelo pedregoso): El único tema del disco que no me gusta. Quizá no lo entiendo o quizá es que no me acaba de gustar su estilo… el caso es que me parece bastante aburridillo. Es una especie de oración/crítica de la que, sinceramente, no me apetece ni hablar. Esta sí que invita a darle al “fast forward”.

10) Land of Hopes and Dreams (Tierra de esperanzas y sueños): Un tema que ya todos los fans del Boss conocemos y que contiene la última grabación de estudio de Big Guy. Springsteen en estado puro. La letra, el ritmo, el tempo… todo en esta canción es una delicia y funciona a la perfección, desde su entrada gospel y tranquila hasta su final coral. Por temas como este nos hicimos fans del Jefe. Siete minutos de puro goce. Un tema positivo, inspirador y, en resumen, imprescindible.

11) We are alive (Estamos vivos): Como cierre del disco, Springsteen nos deja un tema country, que nos recuerda que no importa lo mal que todo parezca estar: seguimos vivos y tenemos la fuerza para salir de esta. Es un tema pegadizo que pone un punto final optimista y curioso al disco. Aunque no pasará a la historia del de Nueva Jersey, suena muy bien.

En resumen: Un buen disco, con un arranque bestial, que quizá pierde un poco de fuelle en sus cortes centrales pero mantiene una calidad muy alta en toda la obra. Gustará a todos los seguidores del Jefe, aunque algunos le reprocharán condescendencia o alguna tontería por el estilo, porque hay de todo en el mundo. Para acabar, os diré lo mismo que decía ayer a un amigo: me jode este disco, porque me da ganas de volver a un directo del Jefe, y las entradas están por las nubes. Así de bueno me parece.

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