Morgan´s

Capítulo I.

In Novela on 17 enero, 2012 at 22:48

Vigo, 22 de Diciembre de 2023.

Hace ocho años que empezó la guerra. Nunca creí que duraría tanto: ni la guerra, ni yo… pero aquí seguimos…

No sé si vamos ganando o vamos perdiendo. Creo que nadie lo sabe, y lo que es peor, a casi nadie le importa. Es curiosa la capacidad que tenemos los seres humanos para acostumbrarnos incluso a las situaciones más extremas; la mente se amolda al desasosiego, los sentidos se habitúan a estar permanentemente alerta y, al final, hasta un entorno hostil se vuelve familiar. Necesitamos nuestras rutinas, supongo, y si no podemos conseguirlas, las creamos.

Hace ocho años vivía en un piso de una habitación, tenía un trabajo que me desesperaba pero, al menos, me daba para pagar las facturas. Mi vida sentimental era un verdadero desastre. Para no pensar en lo poco que me gustaba mi vida, me gastaba lo que no tenía en trajes y corbatas… para aparentar, supongo. Me pasaba el día de mal humor y me resbalaba bastante todo lo que leía y oía sobre la situación del mundo y de España. “Por mí como si revienta todo”, solía pensar.

La última mujer que había pasado por mi vida se llamaba Sofía y me había soportado durante seis meses. No recuerdo como era, sólo recuerdo que tenía el pelo negro como una noche de invierno. También guardo vagos recuerdos del día que vino a recoger sus cosas. Sé que lloró, aunque no sé por qué. Yo, por no verla marcharse, me fui a tomar una cerveza al bar de Jose. Me hubiera gustado decirle lo que sentía, que por favor se quedase, quizá hasta que la quería… lo único que se me ocurrió fue “cierra cuando salgas”. La oí sollozar desde el descansillo. Por supuesto, no tuve valor para dar media vuelta. Lo siguiente que supe de ella es que había muerto en el atentado del Club Financiero.

Pero aún pasarían un par de años hasta ese terrible suceso, no quiero adelantarme… aquella noche, me fui al bar de Jose. Me gustaba porque era viejo, cutre y casi siempre estaba vacío. También me gustaba porque Jose era una de esas personas que siempre estaban dispuestas a charlar, sobre cualquier tema, sólo por el placer de discutir.

Me acuerdo perfectamente que, aquella noche, discutimos durante un par de horas sobre lo mal que estaba la situación económica y política. Pronto habría elecciones y el resultado prometía ser un cambio total de rumbo. Jose se mostraba esperanzado, pero a mí no me gustaba el partido que se las prometía ganador. Me daba miedo.

Desgraciadamente, el tiempo me dio la razón.

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