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Franco Battiato: Personalidad y cultura.

In Entretenimiento, Literatura on 17 octubre, 2011 at 17:06

Un inciso antes de empezar: todos estamos de acuerdo en que el éxito de este hombre no se debió precisamente a su físico ¿verdad?

Que los años 70 y 80 fueron grandes para la música pop y rock es algo que, a estas alturas, es de sobra sabido. Fueron estas dos décadas las que vieron nacer a grandes mitos de la música como Led Zeppelin, Boney M o Los Secretos, por citar tres ejemplos bien diferenciados. Fueron dos décadas que se caracterizaron porque la música que se producía encontraba una oportunidad de llegar al gran público. Había una verdadera revolución cultural de la mano de la música; por todas partes florecían las tribus urbanas -vinculadas más o menos directamente a diferentes estilos musicales-. Los pubs con actuaciones en directo se multiplicaban por las grandes ciudades del mundo. Los productores de las grandes discográficas no daban abasto con tantísimos grupos que observar porque apuntaban maneras. Nacieron muchas “flores de un día”, y también muchos de los que hoy consideramos clásicos.

Fue en los 70 cuando Europa recibió los primeros discos de Franco Battiato, un italiano de la región de Catania que conocería un importante éxito a nivel europeo durante los años 80 con su mezcla de música electrónica y sus atípicas letras en varios idiomas.

Las letras de sus canciones tratan sobre temas que no era habitual tratar en la música, y menos aún en la música pop. Battiato demuestra con cada verso que escribe una sensibilidad literaria que entronca con los grandes clásicos, bebe del surrealismo, y es tan elaborada por momentos como podría serlo la obra de Pessoa o Neruda. El contenido siempre prima sobre la forma y, en ocasiones, Battiato se olvida de esta última y encaja en sus canciones versos imposibles.

Sumemos a esto que hablamos de un italiano cantando música experimental en español, inglés, alemán, francés… casi una garantía de fracaso. Pero los años 70 eran otros tiempos y, aunque tardó casi una década, Battiato empezó a sonar con fuerza por el Viejo Continente. Sus primeros discos, más electrónicos, pasaron sin pena ni gloria, pero a partir de 1975 su nombre empezaría a ser más y más conocido, hasta que a principios de los 80 se habría confirmado ya como una referencia musical en Italia y comenzaba a grabar en otros idiomas, gracias sobretodo al impulso que dio a su carrera el contrato que firma en esta época con EMI records.

Gran aficcionado a la filosofía, la mística y las religiones, sus letras son bastante crípticas, resultando complicadas de entender en algunos casos para el común de los mortales. Pensemos que en aquella época no existía internet y la música se escuchaba, principalmente, en vinilos y casettes, sin posibilidad de buscar una letra en google y descubrir, en pocos minutos, qué está diciendo el autor.

Quizá eso es lo más llamativo de Battiato y lo más curioso de su éxito: pese a lo extraño y críptico de sus canciones, gustaban y estaban en boca de todo el mundo, aunque la mayoría de la gente no tuviera ni puñetera idea de lo que aquello quería decir. Por sus versos desfilan poetas italianos clásicos, crítica política, canciones de amor, referencias filosóficas, físicas, etc. Un ejemplo:

“No time, no space,                                             “Ningún tiempo, ningún espacio

and now there is a vibration                           y ahora aparece una vibración

the sea of the simulation                                  en el mar de las simulaciones

Keep your feelings in memory                      Mantén tus sentimientos en el recuerdo

I love you, especially tonight.                       te quiero, especialmente esta noche.”

En 5 versos, Battiato habla de física, física cuántica y amor, tres conceptos que, en principio, poco o nada tienen que ver.

Vistas en perspectiva, muchas de sus letras no tienen demasiada coherencia interna, sino que van abordando temas como si se tratase de un ejercicio de monólogo interior.

Peeeero… los 80 eran los 80, y había hueco para todo tipo de música. Hasta tal punto fue grande el éxito de Battiato que en 1984 fue elegido para representar a Italia en Eurovisión (sí, ese concurso vergonzoso, que por aquella época aún no había llegado a ser una parodia de si mismo) junto a otra famosa cantante de la región. El tema que interpretaron -Los Trenes de Tozeur- era obra del propio Battiato. Quedaron quintos. (Para comparar… nosotros mandamos a un grupo llamado “Bravo” con una canción titulada “Lady, lady”. Ahí está youtube para que saquéis vuestras propias conclusiones. Lo cojonudo es que quedamos terceros.)

Y empezaron a llegar los clásicos. “Yo quiero verte danzar”, “Nómadas”, “Bandera Blanca”, “Perspectiva Nevski” y “La estación de los amores” (mi tema favorito) son sólo algunos de los títulos míticos que nos dio este autor en esta época.

Hacia finales de los 80 (1988), con el álbum “Fisiognomica” llegó la confirmación de que Battiato era ya una estrella consagrada. Y como hombre culto y con inquietudes que era, comenzó a experimentar con otras formas de arte: compuso y dirigió óperas, experimentó con la pintura, e hizo sus primeras incursiones en el cine.

Por esta época empezó también a cultivar una estrecha amistad con algunos de los principales filósofos italianos de la época, que le influyeron de manera muy importante. Dicha influencia se percibe fácilmente en sus letras de este periodo, que son quizá más complejas que nunca.

Sería a mediados de los 90 cuando Battiato se encerró más en la música tradicional italiana y la clásica, hasta el punto de prácticamente desaparecer del panorama internacional, aunque se mantuvo muy activo. En 2003 estrenó su primer largometraje, que le valió un premio al mejor director debutante en un par de festivales.

Siempre austero y siempre independiente, Battiato vive retirado tranquilamente y se dedica a lo que le apetece en cada momento.

Ojalá hubiera más artistas así. Podrán gustar o no, podrán ser mejores o peores… pero tienen personalidad.

Y eso es algo que, hoy, falta mucho en la música y el arte en general.

  1. Como gran fan de la obra de Battiato sólo puedo felicitarte por el texto. Battiato es un artista multidisciplinar que ha grabado discos, películas y hasta ha pintado algún cuadro.

    Una de sus mejores canciones, y en concreto mi favorita es “L’animale / El animal”. Os la aconsejo.

    De “No time no space” podemos decir que se inspira en la obra de Stanislaw Lem “Solaris”, sobre todo en la mención al “sea of the simulation”.

    En fin, se podrían decir tantas, tantas cosas de Battiato que aconsejo a todo aquel o aquella que lea el artículo que se sumerja en Youtube en busca de sus canciones. Lo agradecerá.

    • Gracias Fernando por tomarte un rato para leer el blog, y dobles gracias también por tu comentario.

      Efectivamente, El Animal es una maravilla de canción. También me gusta mucho el lirismo de “Otra Vida”.

      No conocía esa posible relación de “No time, No space” con Solaris. También tengo que reconocer que no fui capaz de terminar el libro de Lem (me pasa mucho con los autores “del este”… los encuentro demasiado densos). Ahora que lo has comentado, tocará pegarle una revisión.

      Espero volver a verte por aquí pronto.

      Un saludo.

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